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Tesis de
Lydia Chalmers basada en William
the Bloody
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CAPÍTULO DOS: La Orden de
Aurelius y el Linaje Moderno Ha sido
ampliamente aceptado que William the Bloody es el último heredero del Linaje de
los Aurelius, uno de los clanes vampíricos más poderosos y notorios que han
aparecido nunca en las bibliografías. La mayor parte de los 'clanes' vampíricos no son más que lasas comunidades de
compañeros de viaje que se separan a los cinco años o menos, como he dicho
anteriormente (mirar la Introducción.) La mayor parte de los escasos clanes que
poseen la cohesión interna necesaria para sobrevivir los primeros años alcanzan
su cenit en un siglo. Sin embargo, el Linaje de los Aurelius ha sido una
dinastía integral y formidable que ha resistido el paso del tiempo. Buscar la
atención y la fama no es el modelo
habitual de ningún clan, pero los Aurelians nunca han sido de los que descansan
en sus laureles. Al contrario, durante
los pasados milenios, han forjado
una reputación que se ha extendido desde las orillas occidentales del
Nuevo Mundo a los lugares más profundos del Asia Menor. Como Jacobs (1)
escribió en su seminal periódico sobre
el clan, la Orden de Aurelius ha sido constantemente una caja de resonancia
para calibrar otros clanes, y el patrón oro por el cual todavía definimos el
mal entre vampiros. Los Aurelians
probablemente provienen de un clan
vampírico precedente, posiblemente usurpando el poder de una jerarquía
establecida antes y avanzando para forjar su propia historia. Hasta este día,
sus orígenes como una nueva línea son turbios, en el mejor de los casos. La
mayor parte de los antiguos archivos que pertenecen a lo que un día formaría el
Consejo de Vigilantes fue destruida por el Gran Fuego de Roma en 64 CE o
perdida a los largos de los años. Pero se puede recoger mucha información de lo
que queda. En el tiempo en que el
Imperio romano estaba en decadencia y Constantino el Grande había muerto en 337 CE, la Orden de Aurelius ya se había
establecido como un adversario digno tanto para el Linaje de las Cazadoras como
para sus Vigilantes (2). Deleitándose en
la muerte y la destrucción, la Orden de
Aurelius actuó como la obscena oposición
de la Paz Romana que el emperador Marcus
Aurelius Antoninus trajo al Imperio en el mismo período que marca los registros
más tempranos del clan. Algunos (3) han especulado que el nombre de la orden fue elegido como
manera de burlarse de los muchos logros del emperador, ya que nunca se ha
identificado adecuadamente ningún vampiro llamado Aurelius. Incluso en sus
primeros años, el clan había decidido no prosperar en las sombras de la
humanidad. Más bien, puso sus ojos sobre las Cazadoras, buscando activamente a
La Elegida como trofeo de guerra, y asesinaron al menos a cuatro (incluyendo
los trofeos de William the Bloody). En 221 CE un Vigilante llamado sencillamente Ulpius escribió que su
Cazadora Claudia fue asesinada por uno de los Aurelians (4). Se conocen muy
poco de las circunstancias que rodean su
muerte. Ulpius relata que ella trabó batalla con al menos un Aurelian y no
sobrevivió a la refriega. Livia fue otra
Cazadora que cayó a manos del clan
Aurelius. Su muerte está vívidamente documentada en la Carta del
Centinela (5), un manuscrito, según se
dice, escrito por un miembro de la
Guardia Pretoriana que había atestiguado su prematuro fallecimiento en 236 CE. Su cuerpo estaba consumido y su
cabeza abandonada sobre una pica. Esta Cazadora había encontrado la horma de su
zapato en un pretoriano convertido Aurelian llamado Magnus .Según la leyenda
Magnus escribió una advertencia a todos los que se atrevieran a cruzarse en el camino de la Orden Aurelius , en la pared de los baños públicos con la sangre
de la Cazadora muerta. Esto marcó la subida al poder de los Aurelians y anunció el amanecer de un nuevo Imperio. Este modelo
repetido de matanza gratuita sería la tarjeta de visita de los Aurelians
durante los dos siguientes milenios. El clan prosperó mientras Europa crecía.
Extendiéndose a lo largo de la enorme extensión que había sido una vez el Imperio
romano, el clan creció exponencialmente, regalándose con nómadas y nobles por igual. Como un miasma
mortal, se extienden por los pueblos tras la Peste Negra, sumándose al miedo e
histerismo que azota la humanidad. Mientras la plaga consumía casi un cuarto de
la población total de Europa, los Children de los Aurelius sacaron partido del terror. Disfrazados de médicos y eruditos
usaban las espeluznantes máscaras picudas para combatir el hedor de muerte, se
infiltraban en las casas, convirtiendo a
los sobrevivientes más sanos y alimentándose del débil (6). Los
cadáveres agotados eran fácilmente
colocados entre los cuerpos acribillados de bubones negros y rezumantes. Se extendieron rápidamente
historias de horror de cadáveres levantándose de las fosas comunes.
Muchos contemporáneos escribieron estos cuentos como nada más que historias de
fantasmas provocadas por la plaga, o como signos de un Apocalipsis inminente.
Para nosotros, sin embargo, la Peste Negra claramente marca la era donde los
Aurelians se hicieron más osados en sus actividades Fue en las
sombras de la Peste Negra cuando fue convertido uno de los patriarcas más
influyentes y longevos de la Orden. Heinrich Josef nacido Anida (7), el vampiro
que sería conocido como el Maestro fue convertido entre la suciedad y la
pestilencia de la plaga que cribó Nuremberg en 1397. No le costó mucho tiempo
ascender de rango y asumir el mando del creciente clan. Sus compañeros
Aurelians debían prometerle lealtad o eran rápidamente eliminados. Matthias Holbein
ilustró la constante crueldad de este
vampiro en sus diarios de
Vigilante, relatando vívidamente los
actos de insensatas torturas tanto a
vampiros como a humanos. El Maestro
estaba fascinado por las dimensiones demoníacas, y con frecuencia ofrecía
a sus principiantes y víctimas como
sacrificios para evocar demonios que
cumplieran sus órdenes. Ningún monstruo se atrevió a desafiar a este
megalomaníaco, y está documentado que
tenía una leal corte de subalternos incluso en el momento de su
fallecimiento en 1997 (8). El Maestro pasó toda su existencia fomentando la
Orden, propagando el Linaje y guerreado
contra facciones contrarias de
vampiros. A mediados del siglo XV, su corte gobernó con puño de hierro desde
las costas occidentales de España a los Urales (9). A menudo convirtió a varios dentro de una generación,
seleccionando y eligiendo a las más fuertes de sus víctimas como
lugartenientes. Muchos ofrecieron
voluntariamente sus cuellos por la oportunidad de estar entre esos pocos
elegidos. Con esta red profundamente
enraizada en los principales centros de Europa como Viena, París,
Amsterdam, Londres y Praga, el Maestro puso sus miras en el Nuevo Mundo. En algún momento
de 1603, el Maestro fue pasado de contrabando a bordo de La Cornucopia, capitaneado
por Bartholomew Gilbert y destinado a la Bahía Chesapeake en las colonias.
Archivos anteriores atribuyeron las muertes de la tripulación a un ataque de
los nativos, pero un nuevo examen de las pruebas presta crédito a la hipótesis
de un ataque de vampiros. Jerome Sullivan, en su ponencia en la Conferencia Bicentenaria de Vigilantes,
con la evidencia del recientemente descubierto cuaderno de bitácora del
capitán, argumenta que un caos sin
igual había predominado en todo el
viaje, con Gilbert y tres marineros sobrevivientes, los últimos en ser
asesinados en cuanto tomaron tierra (10). Desde las orillas
de Bahía Chesapeake, el Maestro hizo su
camino hasta el asentamiento de Jamestown. Para entonces, la vasta mayoría de
los colonos originales había sucumbido por hambre o enfermedad. Los supervivientes mantenían una
vigilancia constante contra la tribu indígena Algonquina (11). No le costó
mucho tiempo establecer una casa en la
colonia, y el índice de mortalidad comenzó a aumentar sensiblemente. Se ha argumentado que comenzó un subclan en las Américas
convirtiendo tanto a colonos como a nativos (12). La nueva multitud de feroces
y dispuestos subalternos esperaban los momentos más propicios para atacar. De sus muchos
subalternos, una joven prostituta, llamó su atención como ningún otro. Según
Holst (13), nació como Prudence Foster, pero fue rebautizada como Darla bajo la
tutela del Maestro. En el momento de su muerte, se dice, estaba agonizando de sífilis. Volvió a nacer
como despiadada asesina. La que una
vez fue paria dentro de Jamestown, se
convirtió en la novata más brillante y querida del Maestro. En poco tiempo ascendió de categoría hasta ser
su amada consorte, y no mostró la menor piedad por los que la habían usado
cuando fue humana. Juntos
recorrieron la zona dejando un rastro de muerte en su estela. Eran una pareja
imparable. En 1622, casi 300 colonos de las
plantaciones circundantes murieron en lo que ha sido malinterpretado por los historiadores como una matanza de los
Algonquina. La matanza casi llegó hasta el asentamiento de Jamestown (14). La
moral de toda la región estaba destruida. Cuando Darla se
volvió más poderosa, el Maestro comenzó a concederle más libertad. Hacia finales
del siglo XVII, Darla decidió aventurarse en las Islas Británicas
mientras el Maestro permanecía en las Américas. Confiaba incondicionalmente en ella y la envió como su
emisario personal en un intento de ganar
el control de los clanes vampíricos en guerra entre sí en Dublín y Londres (15). Una vez en Irlanda, Darla decidió comenzar su propia
línea de progenie. En la década que
atravesó la isla, hay pruebas de
que convirtió al menos media docena de vampiros, a quienes decapitó o estacó cuando se cansó de ellos.
Poseía un apetito insaciable hacia los jóvenes, y rondaba las tabernas y
posadas buscando tanto desprevenidos juguetes
como comida. A menudo acechaba un
objetivo durante semanas, aprendiendo sus debilidades en ese tiempo. Era una
cazadora nata, y usó sus habilidades para atrapar a su premio más querido de
todos. Él se convertiría en su hijo, su amante, su pareja, su Ángelus. Nacido el 17 de
febrero de 1727 en una familia de comerciantes, Liam Gallagher era el segundo
de tres hijos, y se sabía de su amor
hacia la bebida fuerte y las mujeres
fáciles. Fue en otoño, justo antes de la cosecha de 1753, cuando Gallagher fue
enviado a descansar al Condado de
Galway. Como víctima de un supuesto
animal salvaje apareció destrozado, la garganta había sido desgarrada y
él había fallecido por la pérdida de sangre (16). A la noche siguiente, la zona fue aterrorizada por
un monstruo nuevo y espantoso, uno que sería conocido como el Azote de Europa. El monstruoso
asesino con la cara de un ángel, el demoníaco Liam rápidamente adoptó el nuevo nombre de Ángelus,
uniéndose a su Sire tanto en la caza
como en su cama como su compañero. No era un
típico novato. En la primera semana
de su nueva existencia, había
matado a toda su familia en Galway y había prendido fuego a la casa familiar.
Ángelus aprendió rápidamente, y afiló sus habilidades como vampiro con rápida eficacia. Su ferocidad
llamó la atención de los clanes cercanos y lejanos, y no le costó mucho tiempo al Maestro notar la
nueva adición al Linaje de los Aurelius. En 1760, Darla finalmente lo presentó
al Maestro que dio la bienvenida al nuevo heredero en la corte con los brazos
abiertos (17). Allí, Ángelus aprendió
los más sofisticados aspectos del asesinato de su grandsire. El vampiro mayor
parece haber aceptado al joven Ángelus
como un protégé y lo preparó para un papel de liderazgo. Aunque las
crónicas no coloquen a menudo a los dos vampiros en la misma ubicación o
incluso en el mismo continente, Ángelus parece haber adquirido temprano la plena confianza del Maestro. A lo largo de una década, según los escasos registros
que sobreviven, Darla parece
haber delegado su poder en Ángelus y haber cedido parte del control a los
Aurelians residentes en Gran
Bretaña. Para entonces, Ángelus se había
afirmado como el patriarca del clan cuando
el Maestro volvió a las Américas.
Gobernó mediante la intimidación. Los subalternos se conformaron con servirlo, y la gente
aprendió a temerlo. Incluso durante esta transferencia de poder,
los ojos del Ángelus comenzaron a vagar. Es sabido que es propio de la
naturaleza vampírica buscar activamente
futura progenie y víctimas,
pero Ángelus escogía sus
objetivos. No obstante, la aburrida Darla
puede haber alentado este comportamiento, ya que según las escasa
pruebas que existen, ella no hizo nada para impedirlo. Es irónico que el
frío y calculado Ángelus encontrara su primera progenie enclaustrada y
preparada para tomar sus votos
definitivos como monja. Ni siquiera era
una novicia ordinaria en un convento.
Margarita María Witfield había entrado en la orden para evitar las
premoniciones que la habían acosado cada
día de su vida. Etiquetada como demonio por su familia, buscó
consuelo en la Iglesia Católica Romana. La muchacha podía ver el futuro,
y la carga de su don la llevaba al borde de
la cordura (18). Víctima confiada,
fue empujada hacia la locura por el espectro vampírico de Ángelus y la atormentó dentro y fuera de sus visiones, alentando el miedo que
rodeaba su don. Ángelus la
observaba de lejos y esperó el momento propicio hasta el día en que ella tomaría sus votos definitivos y entraría en
la hermandad antes de hacerla entrar en
su clan en la primavera de 1860. La consumió en la capilla del convento. Las pocas
hermanas que sobrevivieron encontraron su cuerpo cubriendo el altar, el santuario
profanado (19). Bien consciente de que la habían asesinado, las hermanas
enterraron el cuerpo de la Sra.
Whitfield en el cementerio del convento y ofrecieron una vigilia de rezos sobre
la reciente tumba. Por la mañana, la
tumba estaba vacía, y las hermanas que velaban la tumba fueron encontradas
muertas, los cuellos rotos y la sangre consumida. Drusilla se había
levantado. Ya bastante loca
en el momento de su fallecimiento humano, Drusilla conservó las ilusiones
psicóticas con las que su alterego
humano había sido afligido. Su don de clarividencia también ha sido muy bien
documentado en la bibliografía del Vigilante. Sus delirios incluso
anunciaron el despertar de Acathla (20).
Todas las pruebas están de acuerdo, sin embargo, de que a pesar de ocasionales
momentos lúcidos, la nueva
vampira estaba completamente loca. Obedecía las voces en su cabeza, y oscilaba
entre momentos de claridad en la que era
una auténtica cazadora y los momentos de locura absoluta,
cuando era dócil como un niño con aquellos en los que
confiaba. Ángelus parece
haber estado muy complacido con su
creación, y durante la siguiente década compartió sus afectos tanto con su Sire
Darla como con el nuevo juguete. Drusilla era una estudiante rápida, y pronto
se unió a los otros Aurelians en muchas
de las cazas que definirían su reinado de terror. Su sed de sangre y
satisfacción sexual rivalizó sólo con la del mismo Ángelus. Pero en las dos primeras décadas de su encarnación,
Drusilla se convirtió en una carga. Era
imprevisible, a veces incapacitada por sus visiones. Era una responsabilidad
tanto como una aliada. Aunque Darla a menudo la viera como una amada hija, también la vio como competencia o
peso muerto. El clan no podía verse dificultado por una loca. Llamaba la
inoportuna atención hacia "la familia" en ocasiones en que el clan deseaba pasar desapercibido. Afortunadamente
para su supervivencia, Drusilla parece haber sido fácilmente sometida
mediante juguetes. Las guaridas de los
Antiguos Aurelians a menudo tenían
esparcidos fragmentos mutilados de muñecas de porcelana - sus favoritas.
Con ellas podría jugar en su propio
mundo misterioso donde ofrecía té y
ejecuciones en igual medida (22). Era la madre y diosa de sus inanimados subalternos, con los
cuales podía distraerse durante horas o
días. Estaba cautivada por sus juguetes, y quizás no es sorprendente que
pudiera ser cautivada por algo más grande, algo que ella pudiera amar y mimar
siempre. Necesitaba a su
propio compañero, uno que fuera incondicionalmente suyo, y pudiera cuidarla
cuando estuviera atrapada en las convulsiones de una visión, y cazar a su lado.
Durante una noche oscura en Londres alrededor de 1880, le concedieron tal
regalo. Fue en ese tiempo cuando William the Bloody se unió a la Orden
Aurelius. A diferencia de
sus inmediatos precursores, los orígenes de William son oscuros. Si bien las
travesuras del clan Aurelian de finales
del siglo XIX están bien documentadas,
hay una carencia de información concreta en cuanto a su conversión real y sus tempranas actividades como novato,
aunque los estudios están llenos de
evidencias que documentan a Ángelus y sus mujeres. Como clan
establecido, habían hecho de Londres su
hogar tras provocar una serie de crueles asesinatos a lo largo del West Country en 1878. Los archivos de
Scotland Yard muestran claramente una subida de la mortalidad dentro de la
misma ciudad de Londres un poco después
de que Ángelus y su clan fueran vistos por primera vez(22). Los
cuerpos eran encontrados flotando en el Támesis. Cadáveres de desafortunados
hombres y mujeres de clase inferior se desparramaban por los callejones de Whitechapel mucho antes de que
Jack el Destripador comenzara a desbocarse. Los informes oficiales catalogaron
como causa de muerte en estos casos el
ataque de animales o navajazos, pero recientemente archivos publicados sugieren que al menos
algunos de estos fueran alimentaciones vampíricas. En este clima nació
William the Bloody. Actualmente hay
dos escuelas de pensamiento respecto a la
conversión de William. De hecho, ha habido un debate casi tan duradero como la
existencia de William sobre quién es
realmente su Sire - Ángelus o Drusilla.
Como novato, ha sido visto con ambos
vampiros, aprendiendo los ardides más inteligentes de la caza y probando sus nuevas habilidades. Durante mucho
tiempo se ha creído que Ángelus era el
vampiro que había convertido a William
como distracción para Drusilla,
dándosela como a una de sus muñecas. Una
hipótesis era que Ángelus se había
cansado de cuidar de su loca carga y
creó a un guardián para ella. Ha sido el único reconocido enseñando
al nuevo novato a cazar y
alimentarse (23). Ángelus desempeñó el
papel de ordenancista, refrenando a
menudo el temperamento del nuevo vampiro
tanto con los puños como con los colmillos. Pero una
exploración reciente sobre Drusilla da
credibilidad a la teoría de que ella era la auténtica Sire. Aunque la muerte y eventual conversión de William no
ha sido atestiguada por nadie, hay breves referencias a una mujer de pelo
oscuro vista en la vecindad antes de que él fuera convertido. Vestida con más
lujo que las prostitutas de clase inferior que paseaban las calles,
registros de la policía hablan de una mujer misteriosa acechando en
las sombras, espiando por las ventanas, y siguiendo a jóvenes hombres (24). En
otras ocasiones fue vista con otra mujer
y un hombre. Sus descripciones coinciden con las de Ángelus y sus mujeres. De cualquier
forma, William the Bloody fue bienvenido en el clan dentro o cerca del 1880. Su
identidad en la vida permanece confusa. Quienquiera que fuera, y donde
muriera, no quedó enterrado mucho tiempo. Sin el menor conocimiento sobre
su familia es imposible decir si
encontraron el mismo destino que la de
Ángelus. Pero es absolutamente cierto que casi desde su “nacimiento', William the Bloody ha sido más
peligroso que la mayoría de los miembros
del Linaje Aurelian.
NOTAS (1)
Jacobs, Christopher M:, La Orden de Aurelius: Una Dinastía de Terror, Diario del Consejo del
Vigilante de Gran Bretaña, 1942 (23-78.) (2)
Weilert, NG et al. Tradiciones de las Cazadoras de las Antiguas Grecia y Roma,
Londres. COW Press, 1858. (3)
Ibid. (326) (4)
Ulpius, Diario Personal. c. 221. Londres: Archivos Privados del Consejo de
Vigilantes de Gran Bretaña. (5)
Anónimo: Carta del Centinela. c. 268. Roma: Archivos del Vaticano. (6)
Hillerup, Peter: Visión de un Vampiro de la Peste Negra. Toronto: Yersinia
Pestis Press, 1962. (7)
Mariposa, Emile de. "El Maestro - Ness". La Familía de Aurelius, Vol.
1 Ch. 3. London: Council of Watchers internal monographs,
1902-1923. 48-67. (8) Giles, Rupert. Diario de Vigilante. Inédito, 1986-1998. (9)
Chenanceou, Edward. La Alargada Mano del Maestro. Londres: Monográficos
privados del Consejo del Vigilante, 1884. (10)
Sullivan, Jerome."El Último Viaje del Capitán Gilbert."Revista de
Actividad Paranormal de Norte América. 1912.
4-32. (11) Taylor, Hermione. Vampiros Coloniales.
Boston: Burning Stake Press, 1944. (12) Dreibelbus, Amy. "Los Aurelians Americanos," Demon Hunters,
1988. 65-75. (13) Holst, Brandon J. "Darla: El
Nacimiento del Monstruo," Journal of Paranormal Activity of North America. 1912. 4-32. (14) Whedon, Martin. Jamestown desde Abajo.
Londres: COW Press, 1998. (15)
ver nota 13. (16)
Van Beuren, Claudia. "Examinando al Azote: Angelus Revelado." Vampiro
Hunters. 1971. 189-247. (17)
Ibid. (18)
Landau, Martha. "Drusilla, la Reina Oscura." Informe Trimestral del
Consejo del Vigilante. 1983. (19)
Gellar, Fredrick. Angelus y Drusilla.
Londres: COW Press. 1993. (20)
Giles, Rupert. Diario de Vigilante.
Inédito, 1986-1998. (21)
Landau, Martha. "Drusilla Descubierta," Journal of the Occult. 1994. 90-132. (22)
Policía Blotter, Archivos de Scotland Yard. 1880. (23)
Bolivar, Charles. "Los Children de los Aurelius," Demons
Quarterly, 1987. 45-62. (24)
Registro de Defunciones, St. Peter's Parish, Londres Inglaterra. |
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