Tesis de Lydia Chalmers basada en

William the Bloody

 

Traducción de vicenivi

 

 

CAPÍTULO SIETE: Idiosincrasias Sexuales – El Vampiro Romántico

 

El principal obstáculo con el que nos enfrentamos, al detallar las idiosincrasias sexuales de un vampiro, es que el conocimiento de tales intimidades debe ser deducido de pruebas circunstanciales. Los que tienen  una experiencia de primera mano tienden a encontrar el fallecimiento a manos de su seductor. Por esa razón, esta sección depende en gran parte de la generalización y la especulación. 

Para entender dónde William the Bloody se desvía de la norma, primero hay que examinar la norma 'vampírica'. La anticuada noción de que los vampiros son  impotentes es incorrecta. Con sus tendencias masoquistas y sádicas, los vampiros pueden – bajo las normas humanas - ser considerados sexualmente desviados , pero  no son impotentes. Los vampiros masculinos tienen erecciones. De hecho, a excepción del corazón y pulmones, los vampiros tienen sistemas circulatorios y nerviosos que funcionan totalmente.

Fuerzas demoníacas animan el cuerpo de un vampiro. Esta energía sobrenatural hace circular la sangre, usurpando la función del corazón y permitiendo las erecciones. Esta misma energía aumenta la fuerza del vampiro, el vigor, y la resistencia. Una fisiología tan ventajosa significa que los vampiros no sólo funcionan sexualmente, sino que  también están dotados de la capacidad de mantener erecciones durante  períodos asombrosamente largos de tiempo, requiriendo períodos refractarios excepcionalmente cortos. (1) Sin embargo, estos rasgos envidiables están  contrapesados por horrorosas desventajas.

Los vampiros pueden ser considerados en algunos aspectos el equivalente sobrenatural de un psicópata, y los psicópatas exhiben un comportamiento antisocial desde los límites del promiscuo al sádico y al homicida. Comportamientos específicos varían con el individuo. Sin embargo, el rasgo ubicuo de todos los psicópatas y vampiros es la carencia de remordimiento. No sienten ninguna culpa. No tienen ninguna conciencia. (2)

La investigación en el cerebro ha mostrado que el lóbulo frontal actúa  como un control maestro del comportamiento civilizado humano. Las lesiones, tumores, o heridas de la cabeza  en este área pueden causar que una persona  normalmente moral  o incluso pasiva comience  a mostrar tendencias antisociales, agresivas, o violentas. Exploraciones PET (Tomografía de Emisión Positrónica), usadas para  trazar un mapa del cerebro, han revelado que  psicópatas conocidos tienen una actividad perceptiblemente menor de los nervios en el lóbulo frontal que la gente más 'normal'. Esto sugiere la posibilidad de que lo que   impide a la mayoría de la gente actuar por impulsos violentos u homicidas  puede no estar presente en el cerebro psicopático. (3) La Vivisección de vampiros revela resultados sorprendentemente similares.

Puede teorizarse que el proceso de convertir a un vampiro  daña   el lóbulo frontal del anfitrión humano, y - como en el caso de lo psicópatas - la inteligencia no se ve afectada pero el centro moral se pierde. O quizás la fuerza demoníaca que anima el cuerpo proporciona una inadecuada actividad de los nervios en el lóbulo frontal. No puede darse  un diagnóstico concluyente sin una investigación más profunda, lo que es difícil  hacer dada la naturaleza del sujeto. (4) Sin embargo, tentadoras cuestiones han surgido en torno a  Ángel/Ángelus, cuya recuperación del alma parece haber reparado este daño o al menos ha estimulado la actividad normal de los nervios en el lóbulo frontal. Si Ángel u otro vampiro con alma - si  existe - se hicieran disponibles al Consejo, el  estudio más profundo estaría  garantizado. Puede ser posible simular el efecto del alma mediante el estímulo electrónico de alguna clase.

Sin embargo, la razón de establecer la superficial correlación entre vampiros y psicópatas es proporcionar un modelo operacional por el cual juzgar  el historial  de William the Bloody.

Los vampiros y psicópatas no se preocupan por el sufrimiento que  dejan en su estela. De hecho,  experimentan  emoción provocándolo. Algunos psicópatas alcanzan el orgasmo sólo por cometer un acto violento o por fantasear sobre uno. Ted Bundy admitió  culminar en el momento de las muertes de sus víctimas. Lamentablemente, incluso lo  horroroso puede convertirse en algo familiar. Cuando los antiguos horrores se convierten en algo trivial, los psicópatas necesitan nuevas emociones, una violencia mayor, y más grotescas demostraciones de matanzas. Sus desmanes violentos se intensifican. Sus crímenes siempre se intensifican. (5) Entender este concepto es vital  al investigar  la historia de William the Bloody si uno espera adivinar su auténtica naturaleza.

Una superficial mirada  por la historia de William the Bloody revela los esperados tipos de crímenes. Están los empalamientos de 1880, las invasiones de casas de 1881, el reinado de terror en Baden-Baden en 1889. La lista es extensa, aterradora, y totalmente esperada en un vampiro. Lo que es sorprendente es el modelo que surge cuando examinamos estos crímenes más estrechamente.

Entre los años 1880 y 1898, hay muchos crímenes con terribles connotaciones sexuales. Este tipo de incidente se hace más esporádico después de 1898, y después de 1900, se hace tan infrecuente que se convierte más en la  excepción que en la regla. (6) De hecho, tales transgresiones  son tan raras que pueden ser  consideradas anómalas. 

Esto es significativo porque, como antes he declarado, los crímenes invariablemente se intensifican. Eso no  es decir que  los crímenes de William the Bloody  no se hayan intensificado en general. Acudiendo estrictamente al recuento, la mortandad ocasionada en las masacres de Cracovia, Praga, y Liverpool  exceden con mucho  el número de muertos de William the Bloody a finales del siglo XIX. Y, de ser juzgado por una escala apocalíptica, el regreso del Juez por William the Bloody es su estrategia más infame hasta el momento. (7) Son las transgresiones de  naturaleza sexual las que siguen un modelo inverso a lo que uno esperaría. En vez de hacerse más frecuentes,  se hacen menos.

Una explicación posible de este modelo inverosímil de comportamiento yace en teorías expresadas en  “Vampiro Maestro: El Papel del Macho Alfa en el Clan Vampírico” de Charles Greenberg y Lois Pearson. Greenberg y Pearson pasan mucho tiempo estableciendo el papel dominante de Ángelus en la “familia” Angelus/Darla/Drusilla/William the Bloody. Ángelus era el macho alfa cuyo modus operandi personal era la destrucción de la  inocencia. (8)Los relatos de la conversión  de Drusilla y los acontecimientos que lo rodean, incluyendo la violación y el asesinato de sus hermanas carnales y las Hermanas de la Piedad, ilustran el duradero modelo de asesinato y sed de sangre  de la carrera de Ángelus, un modelo que se intensificó hasta la violación y el asesinato de una gitana, cuyo padre maldijo al monstruo con un alma.

Lo que Greenberg y Pearson fallan en estudiar en su libro es el papel del macho beta en relación con el macho alfa. El macho beta desafía constantemente al alfa por el predominio,  'desafío' es  la palabra clave. Es una relación competitiva. Si, como se ha teorizado, William the Bloody fue convertido en algún momento entre 1870 y 1880, tiene sentido que hasta 1898 (el año que Ángelus obtuvo su alma), (9)  las proezas de William the Bloody estuvieran abastecidas  por un sentido de competencia con el macho alfa, una competencia que tuvo lugar en el territorio de su grandsire.

El modus operandi de Ángelus era profanar la inocencia y   matar por sed de sangre. Para que William the Bloody compitiera con  Ángelus, tenía que competir en esa arena. Cuando  Ángelus fue eliminado de la ecuación, hubo un cambio en el comportamiento de William the Bloody, aunque en cierta medida, todavía debió seguir combatiendo al fantasma de Ángelus, ya que  aún tenía que ganarse  la posición de macho alfa.

Es significativo que el cambio más dramático en el comportamiento de William ocurrió en 1900. En aquel año  mató a la Cazadora, algo que Ángelus nunca había logrado. Este acontecimiento singular permitió a William  terminar con su competencia con  Ángelus, o el recuerdo de Ángelus, pero quizás veinte años gastados en la competencia con su grandsire moldeó la identidad vampírica de William the  Bloody de un modo sorprendente. 

William the Bloody es un competidor. Está  consumido por arrostrar desafíos, vencer  obstáculos, y  lanzarse contra destinos imposibles. Esto explica su obsesión por las Cazadoras. Esto también  explica  la Competición de Matar Prostitutas de Nueva York. No son asesinatos por sed de sangre. Son asesinatos competitivos. Aunque hay elementos sexuales en ciertos casos,  son incidentales al crimen en sí mismo. Su  impulso  sexual no está  vinculado directamente a su naturaleza predadora. No es una parte esencial de su modus operandi.

El modelo más asombroso en los registros, refiriéndonos a William the Bloody, son las constantes referencias a su devoción hacia Drusilla. Sir Nicholas Brisby describió una observación de los cuatro Aurelians  en 1900  diciendo, 

Los monstruos cruzaban  una avenida, llena de terror,  fuego y  sangre mientras el caos de la rebelión alcanzaba aterradoras dimensiones. Ángelus, oscuro, moreno y amenazador, andaba delante de sus compañeros. Nunca se detuvo a mirar a su amante  vestida de escarlata, Darla. Permanecía aparte - insensible, poco compasivo, y  frío. Darla  seguía  a su childe, sin permitir que su atención se desviara de su amante  demonio mientras el vapuleado, pero invicto, William the Bloody caminaba a su lado. A su izquierda andaba la vampiresa, Drusilla, que tropezó con escombros de la calle (10) Ella casi cayó de rodillas, pero antes de que se  golpeara en el suelo, William  la cogió. Con una mano, le acarició suavemente la  mejilla en una pantomima funesta de un amante caballeresco. Después  de comprobar su tobillo,  siguió su charada galante levantándola en sus brazos, besándola vorazmente, y llevándola  calle abajo. Ángelus nunca miró hacia atrás." (10)

Sin embargo, descubrimientos recientes sugieren que las acciones de William no eran parte de ' una charada galante ' o ' pantomima funesta'. Tan herético como puede ser sugerirlo, las acciones de William the Bloody en realidad parecen ser características de él.

Un documental reciente de la vida de la estrella de cine mudo Louise Brooks hacía mención a una figura misteriosa a la que ella se refería como 'Wicked Wills”. La inspección de su correspondencia privada, que ha sido archivada por la Casa Eastman, ha sacado a relucir una carta intrigante, datada el otoño de 1978. Habiendo caído a un  nivel bajísimo, después de  décadas de haberse  sustentado de  licor, píldoras, y amantes ricos, la  sra. Brooks estaba en un período  desesperado de su vida. En la carta, ella menciona el hecho de tropezar con un joven que tenía  una misteriosa semejanza con el  'Wicked Wills”de su juventud. 

 “Era el mismo, " escribió ella. " A pesar del pelo platino Harlow, la camiseta rasgada, e imperdibles, se parecía exactamente al deliciosamente perverso Wills. Estoy segura que piensas que la vieja  finalmente ha perdido lo que le quedaba de cordura. A veces me pregunto lo mismo, pero si  fuera supersticiosa o tuviera una onza de fantasía todavía  en mí,  pensaría que Wills tenía un retrato de Dorian Grey en su armario." (11) Ella continúa describiendo varios encuentros en su juventud con el ya mencionado 'Wicked Wills”. Una investigación más profunda de  estos encuentros sugiere que  casi seguramente  fueron con William the Bloody.

La actriz americana, Louise Brooks, era considerada  una de las grandes bellezas de los años 20 y ha sido descrita como " voluntariosa, despiadada, e inmoral. " Ella también, como se decía, tenía " un fuerte sentido  de probidad personal, era una amiga leal, y rechazó sucumbir a lo que ella llamaba ' la enfermedad nociva ' de 'ir a Hollywood ' ". En efecto, la sra. Brooks tuvo la audacia de decir al jefe de un estudio americano de películas " que se fuera al diablo " antes de trasladarse a Europa, donde  hizo la película más famosa de su carrera, 'La caja de Pandora'. (12)

'La caja de Pandora' está considerada una obra maestra del temprano cine alemán. Se investigan  temas de amor, lujuria, traición, envidia, y  asesinato, y en ella, la sra. Brooks desempeña el papel de la seductora hedonista Lulú, que mató a seis hombres antes de ser fuera asesinada por Jack el Destripador. En sus diarios privados, cuando la sra. Brooks describe el estreno en 1929 de la película en Berlín,  menciona a “Wicked Wills”.

"Le pregunté si le había gustado la película. Él se rió y me llamó por uno de esos apodos, como 'pet' 'love' o ' pigeon' que  caen tan fácilmente de los labios de la gente. Me dijo que le había gustado, pero no el final. Yo era  demasiado interesante para él para querer verme morir." (13)

En los años finales de su vida, la sra. Brooks se hizo famosa otra vez como  cronista clarividente, seca y ocurrente de los tempranos días de Hollywood. No hay ninguna mención de “Wills” en su  famosa autobiografía, Lulu en Hollywood, pero  habló de él en una carta al mismo amigo a quien ella mencionó ver en 1978 a ' Wicked Wills. "Cuando  era joven, pensé que se parecía a Valentino, "escribió ella.

Los dos tenían ojos expresivos y temperamentos de mercurio. En un momento, Wills podía ser un amante sensible, pero al siguiente, podía ser poderoso, implacable, y peligroso. Mirando  atrás con los ojos de una anciana cansada, pienso que Wills me recuerda mucho  de Bogart. No el Bogart que los fans  adoran en los festivales cinematográficos, sin el hombre que suprimió su propio carácter para representar el papel de un tipo duro. El Humphrey que  conocí en 1924 era un joven convencional, bien educado, y sospecho que,  alguna vez en el tiempo, Wills fue lo mismo. Podía hablar inglés con ese  terrible  dialecto del Norte de Londres, pero a pesar de las palabras lascivas, hablaba  alemán con la gramática, la dicción, y el acento de un graduado de Oxford. "(14)

La sra Brooks también hizo mención de la constante compañera  de Wills, a quien  describió como " Loca. La chica hablaba en clave lo que hacía que  una mujer sana quisiera abofetearla. Pero Wills satisfacía cada uno de sus caprichos.”  (15)

Cerca del final de su vida, la sra Brooks habló largamente de su encuentro con Wills en  1978. 

Me lo encontré  en el tren. No era uno de mis mejores días. Las cosas no iban bien para mí entonces, y una mujer con demasiados años detrás de ella sabe que no se debe confiar en los jóvenes punks que encuentras en el metro. Se acercó a mí y algo en la fluidez de su paso me recordó a Wills. Cuando examiné su cara, casi me convencí de que se trataba de  Wills. Sé que era imposible. Habían pasado cincuenta años, y él no había envejecido ni un día. Tenía  que ser algún doble o un truco de mis ojos, pero cuando se acercó a mí, temblé. Ríete a mis expensas, porque no sé si temblé de miedo o de deseo. Wills era un hombre hermoso. Sí, le he llamado hermoso. Tenía la piel impecable, ojos inteligentes, y una estructura ósea que  cualquier estrella de cine envidiaría. También tenía las manos más maravillosas...

Continuó diciendo que, después de esa reunión  inicial que no auguraba nada bueno, algún capricho la convenció de permitir al joven que fuera con ella a su apartamento.

Estábamos en el vestíbulo del edificio que se había convertido mi casa, y  vi lo lejos que había caído. Recordé los días sibaríticos en Berlín. Recordé el jazz y las flappers. Recordé la ginebra y el champán. Recordé ser famosa y adorada, y  era  demasiado consciente de ese pasillo lleno de  basura,  mugre y  fealdad. El joven sonrió. Entonces  se inclinó sobre mí. Me besó, y sus labios eran suaves y dulces, feroces y firmes. No era la clase de beso que un joven da a una anciana, y durante un momento fui Lulu otra vez. Fui aquella criatura salvaje, feroz que los hombres deseaban y no podían controlar, y antes de que él se distanciara,  susurró en mi oído, 'Eres demasiado interesante para mí para querer verte morir.' "(16)

Hay, tan improbablemente como parece, una  verdadera y  galante vena en William the Bloody. Hay un informe extraordinario donde la Cazadora, Buffy Summers, usó a Drusilla como  rehén, para convencer a William que  liberara a unas víctimas potenciales. La parte asombrosa del informe es que él realmente liberó a las víctimas a cambio de la seguridad de Drusilla. (17) Escandalosamente, este vampiro valoró la seguridad de su amante sobre la suya. Para citar el diario de la cazadora, " Está loco por esa puta loca." (18)

 Incluso más extraordinario es que después de que Drusilla lo traicionó con  Ángelus, William al parecer no buscó  venganza contra ella. En cambio,  forjó una alianza con la Cazadora y la ayudó a prevenir un Apocalipsis, con el fin de  garantizar que a Drusilla le fuera dada la amnistía. (18) 

El elevado número de informes, como estos, nos lleva a  la conclusión casi ineludible de que William the Bloody es capaz de algún tipo de relación romántica. Su preocupación por el bienestar de su amante excede la preocupación por el suyo propio. Él renunciará a su propio placer por ella. En un humano, esta calidad es admirable. En un vampiro, es escandaloso, idiosincrásico, y extraño. Es chocante, porque a los vampiros no  se les supone que  sean capaces de un amor romántico, pero este vampiro lo es.

 

 

 

NOTES

(1) Walsh, Margaret. "Disección de la Fisiología Demoníaca". Los Angeles: Swastika Press 1999.

(2) Wackernagel, Luhan. "Teoría y Fenomenología de la Conversión: Hacia un Análisis del Comportamiento Vampírico". London 1974(inédito).

(3) Asociación Psiquiátrica Americana. "Diagnóstico y Estadística Manual de los Desórdenes Mentales". Third ed., revised Washington D.C. 1987.

(4) Walsh, Margaret. "Disección de la Fisiología Demoníaca". Los Angeles: Swastika Press 1999.

(5) Walsh, Margaret. "Psicología de las Criaturas de la Noche". Los Angeles: Swastika Press 1997.

(6) Everet, Thomas. "Demonología-Una Clase Inferior". 2nd ed. Hidden Creek Publishing 1992.

(7) Giles, Rupert. "Diario de Vigilante". (inédito) 1986-1998.

(8) Greenburg, Charles and Pearson, Lois. "Vampiro Maestro: El Papel del Macho Alfa en el Clan Vampírico".London: Little Brown & Company, UK Ltd. 1980.

(9) Giles, Rupert. “Diario de Vigilante". (inédito) 1986-1998.

(10) Brisby, Sir Nicholas. "La Muerte de  Chen Ma". Informes de las Muertes de las Cazadoras. London: CoW Publishing 1914.

(11) Brooks, Louise. Cartas. Eastman House Archive.

(12) Tynan, Kenneth. Ensayo. "The New Yorker" 1982.

(13) Brooks, Louise. Cartas. Eastman House Archive.

(14) Ibid.

(15) Ibid.

(16) Ibid.

(17) Giles, Rupert. "Diario de Vigilante". (inédito) 1986-1998.

(18) Summers, Buffy. "Diario de Cazadora". (inédito) 1996-1998.

(19) Ibid.

 

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