La
casa de Giles parece ser
la misma desde el principio, un apartamento de soltero de estilo
californiano con patio y dos pisos, un lugar tranquilo donde el
vigilante puede descansar de sus ajetreada vida de
bibliotecario-cazador de demonios. Pero comienza a ser más importante para
todos en la
cuarta temporada, cuando Giles se queda sin trabajo en el instituto y
las reuniones de la pandilla scoobie se trasladan, para
bien o para mal, a su domicilio. Es un lugar pequeño, recoleto y acogedor, lleno de libros, con una estupenda colección de discos según nos dice Oz, y con la televisión escondida detrás de montones de volúmenes. Pero tener, tiene, como descubre Xander en Harsh ligth of day. Además Spike pide a gritos que se la ponga en Something blue, mientras permanece de inquilino gorrón, acogido más o menos voluntariamente por el sufrido ex-vigilante. Lo que opina Giles de tener la casa llena de gente adolescente a todas horas, y de vampiros caraduras en ocasiones, es muy relativo, aunque puede que sea uno de los motivos que le lleva en la quinta a hacerse propietario de la tienda de magia La Caja Mágica y recuperar la intimidad en su vivienda particular. |
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