Una mala noche

Autor: demoniodehiel
Pairing: Spangel
Rating: NR-13
Una vez finalizadas las series, en mi linea de "octava temporada". La escena final se la dedico a Vicenivi, imaginó una vez algo como eso y le dije que se lo robaría, y lo he hecho



La lucha

Angel lo ve llegar demasiado tarde, los dos vampiros ya están mordiendo a la niña cuando se acerca. Spike arremete contra ambos, Angel lo ve iluminado por las luces de los neones rotos, en el callejón, borroso por la lluvia, a tumbos mientras se libra de su oponente y se acerca a la carrera, varios metros por detrás. Spike acaba con el primero de los vampiros pero el segundo ya la ha matado, casi por rabia, con una dentellada salvaje, innecesaria, y la está dejando caer a tierra como un fardo. Es polvo antes de que la niña toque el suelo, Spike salta hacia ella, agarrándola, cae al suelo también, Angel muy cerca ya, Spike moviéndola, intentando en vano cubrir con las manos la espantosa herida del cuello desgarrado, sangre que se mezcla con la lluvia, Spike con las manos rojas. Angel se ha alimentado cientos, miles de veces y no recordaba que en un cuepecito tan pequeño pudiera caber tanta sangre. Saliendo del cuello a borbotones, luego en un débil chorro, luego unas gotas y luego nada. La lluvia se lleva la sangre hacia las alcantarillas, Spike está muy quieto, mirando a la niña, demasiado joven para morir en la calle, para estar ahora tan pálida. La lluvia le lava el rostro, le anega los ojos abiertos. Spike la deja en el suelo, sin cerrárselos, es Angel el que se los cierra.


Angel

La primera vez que no puedes salvar a alguien es devastador. De esa no te recuperas nunca. Cuando ya lo haces en serio, lo de ser un héroe. O más bien lo de intentarlo. Salvar a gente. Ayudar de algún modo, intentar...ayudar porque has hecho tanto daño. La primera vez no se olvida jamás. Angel querría decirle eso a Spike, pero no le salen las palabras. Quizás mas tarde, con un par de whiskis, sentados silenciosos en la habitación del hotel, cuando esté más tranquilo. Cuando lleven la sangre un poco mas caliente. A Angel no le es fácil hablar, pero lo intentará.
Angel varias veces duda si entrar o no, al final no lo hace. Se queda parado al otro lado de la puerta del baño mientras escucha el sonido del agua de la ducha. Casi idéntico al de la lluvia al otro lado de los cristales.


Spike

Empiezas ayudando, como sin quererlo. Salvas a alguien...a una Cazadora que de todos modos se las estaba arreglando muy bien. Porque te...aburres, porque no puedes matar más que demonios. Por cualquier jodido motivo. Porque te has...enamorado de ella y eres gilipollas. Quizás luego salvas a su hermana para que no se tire de la torre, bueno, aunque acabes cayendo tú y la Cazadora muera, pero estabais luchando, todos, y ella joder sabia cuidarse no te necesitaba en realidad sí que duele, nunca se ha perdonado eso, Dios nunca se ha perdonado fallar tan miserablemente.
La primera vez que intentas salvar una persona normal y no lo consigues, alguien que no es fuerte, que tiene miedo, que te mira a los ojos y entonces tú llegas y ella se desangra a borbotones en la calle porque ya le han mordido y no puedes, simplemente no puedes ayudarla, esa no la vas a olvidar jamás. No has podido salvarla.


Angel

Angel al otro lado de la puerta, largo rato. Sólo hay silencio. Finalmente llama con los nudillos, muy suavemente, y luego entra.
Spike sentado en el mueble del baño, cabizbajo, sin camiseta, un pantalón de pijama que le está grande. Se ha duchado, pero no se ha cuidado las heridas. Los morados de su rostro van subiendo de color, tiene esos ojos tan tristes.
Angel se acerca, despacio, le seca el pelo con la toalla. Le roza la cara con los dedos, cuidadosamente le pasa un algodón húmedo por la brecha del pómulo, Spike se encoge, sobresaltado, Angel baja los ojos, toma aliento y termina de limpiar la herida. Spike se deja hacer, sin apartarse. Sin levantar la cabeza.
Angel se dice que nunca había curado a Spike. Le ha salvado el culo muchas veces, algunas de forma sorprendente incluso para él mismo. Cuando no tenían alma ninguno de los dos. Una vez...más de una vez le dio a beber su propia sangre para que se recuperase. Pero nunca lo había cuidado de este modo. Spike también ha debido de darse cuenta porque se remueve, incómodo, y baja más la cabeza. Pero no se aparta, y Angel no dice nada, sólo continúa curando las heridas más aparentes. Es sorprendentemente suave para alguien tan grande, con unas manos tan grandes. Casi podría decirse que lo acaricia.
Le seca cuidadosamente los hombros, la nuca con la toalla. Esa nuca perfecta que ha besado tantas veces. Spike está más delgado, sí, y muy frío. Solo piel y músculos. Angel se encuentra acariciando su cuello despacio, con su mano enorme. Spike cabizbajo, muy quieto, algo encogido en el mueble.


Spike

Spike no quiere mirar a Angel. No quiere mirar a nadie, no es capaz de moverse. Sólo piensa en la niña desangrándose en los adoquines sucios. No puede quitarse la imagen de la mente. La palidez, los ojos abiertos llenándose de agua como si fueran lágrimas. Siente las manos de Angel en su cuerpo, grandes, cálidas, a veces se encoge un poco si le hace daño, pero no lo mira. Se ha duchado, mecánicamente, se ha puesto el pijama. El móvil ha sonado en el bolsillo de su abrigo y era Buffy, pero no ha querido cogerlo. No ha podido decirle hola preciosa, no he sido lo bastante rápido. No ha sido capaz de hablar con ella.
Luego se ha quedado ahí sentado, mirando al suelo. Es todo tan injusto.
A Spike le gustaría preguntarle a Angel cómo se hace ¿uno se acostumbra? A no poder salvarlos a que se mueran en sus brazos a ver sus ojos sin vida, a no haber llegado a tiempo ¿se puede uno acostumbrar a eso? Spike cree que no es posible. No sabe si Angel podrá decirle algo. Angel habla muy poco, Tampoco él, de lo que siente, claro. Spike quiere mirar a Angel y preguntarle como se puede sobrevivir a eso una y otra vez.
 -No podías...hacer nada Spike-susurra Angel, en voz muy baja-A veces simplemente no se puede.
Spike lo mira, un momento, baja la mirada.
-Y cómo se vive con eso-pregunta
-Como con…todo lo demás-susurra Angel-Sigues adelante, hasta la próxima vez. Luego vuelves a hacerlo.


Angel

Angel no ha dormido en toda la noche. Con Spike acurrucado contra su cuerpo. No ha querido hacerlo con él. Spike a veces parece que pide sexo y todo lo que quiere es cariño, o consuelo, le ha costado mucho tiempo aprender eso. Por eso no se lo ha hecho cuando el vampiro más joven se ha acercado a él, febril, ansioso, frotándose contra su cuerpo, con los ojos tan tristes todavía, sólo lo ha abrazado fuerte y le ha susurrado mi niño hasta sentir que se dormía. Pero él no puede dormir, no mientras los gritos resuenan en sus oídos como antes y puede recordar cada rostro, cada mirada aterrada, cada súplica y llanto que él desoía. Que él paladeaba. Hace tiempo que a la procesión de rostros interminable de sus víctimas se le han sumado los de las personas que no ha sido capaz de salvar. También ellos le reprochan haber muerto, el dolor, el miedo, lo injusto de terminar así. Que no pudiera hacer nada. Angel la mayor parte de sus días se siente un fracasado. Se ha sentido cosas peores, asesino, violador, miserable, maltratador, canalla, pero la que más le duele es la sensación de fracaso. Porque la ha sentido teniendo ya alma, y no puede agarrarse  a la fácil excusa de que antes era malvado.
Y quizás tampoco ha dejado de serlo, en el fondo.
Angel intenta no pensar en eso mientras se levanta, se sienta en la cama. Mientras busca en la mesilla el paquete de cigarrillos de Spike y enciende uno. Casi se consume entre sus dedos. Angel da un par de caladas, la ceniza cae en la moqueta. Luego lo apaga en el cenicero vacío, también en la mesilla. La luz de la noche, tenue tras las nubes, dibuja un rectángulo impreciso en el suelo de la habitación.
Antes te gustaba sentir que los matabas, ahora no puedes soportar que mueran. Antes sentías la vida escapando, la oscuridad, el ansia, el poder, ahora no puedes hacer nada, solo tragarte la impotencia amarga, terrible, real, de que algunas veces no puedes salvarlos.
Justo cuando crees que lo has conseguido y la conciencia se aquieta, un poco. Cuando estás listo para hacer algo con tu maldita vida y decides olvidar y echar hacia delante y salvar a todos los que puedas, uno a uno, y entonces te das cuenta de que es imposible. Nuevos rostros te miran con los ojos aterrados, y luego vacíos, y tú no has podido hacer nada por ellos.
Un día empiezas a ponerles cara porque no quieres olvidarlos. Luego nombre. Algunos ya lo tenían, Cordelia, Darla, Fred. Personas que estaban vivas y ahora solo son un recuerdo frío que te hiela por dentro. Cómo va a decirle todo eso a Spike. Que no hay salida.
Se sobresalta un poco cuando siente el familiar peso del cuerpo de Spike contra la espalda. Contiene el aliento mientras siente su cara en la nuca, que lo rodea con los brazos fuertes, delgados. Spike intentando darle consuelo a él, sin decir nada, solo abrazándolo. Angel aprieta fuerte los labios mientras llora en silencio. Spike no dice nada, no lo suelta. Ni siquiera cuando empieza a amanecer.




La Cripta