La espera

Autor: demoniodehiel
Pairing: Spangel
Rating: NR-18?
Durante la quinta temporada de ATS, después del capítulo
Damage


Angel entra en la habitación, mira a su alrededor, suspira hondo. No es que hubiera muchos sitios donde elegir para pasar el día, pero desde luego…éste es deprimente de verdad. Pasea la mirada por las paredes con el papel arrancado, por los desconchados que dejan ver los maderos, las contraventanas grises de madera vieja, medio caídas. Algunas faltan, también bastantes cristales, rotos. Alza la vista casi con miedo hacia el techo, gris y sucio y lleno de manchas de humedad. En una casona cochambrosa, abandonada desde hace ¿mil años? Suspira de nuevo, hondamente.
-Deja ya de suspirar, Mary-gruñe Spike, entrando detrás de él, Angel suspira una vez más.
-Dios mío qué tugurio-dice
-Claro, el Presidente de Wolfram y Hart está acostumbrado al lujo-gruñe Spike, se quita el abrigo y lo deja caer en una silla tan desvencijada que cruje por el peso de la prenda.
-Es…deprimente
-En peores antros habrás dormido
-No últimamente-lo mira, de reojo-Bueno, si, contigo
-Yo con tu ex -murmura Spike, Angel gruñe por lo bajo, una palabrota irlandesa, Spike encoge los hombros-Aunque dormíamos poco, la verdad
Angel se queda mirando a Spike, cruzado de brazos. Inquieto como una maldita comadreja, el vampiro rubio revisa las ventanas, abre los armarios (y se queda con la puerta de uno de ellos en  la mano y lo mira de reojo y la deja apoyada contra el muro, cuidadosamente), acerca una caja a modo de mesilla, sacude nubes ingentes de polvo del viejo colchón de esa cama de hierro, oxidada, salta sobre ella probando si se cae, gracias a Dios no, aunque chirría desaforadamente.
-¿Llevas sangre en el abrigo?-pregunta Angel, sintiéndose de repente tan cansado, Spike asiente con la cabeza
-Sí-le dice-¿Y tú te has traído la gomina? Pues tenemos todo lo importante.
Angel respira hondo, saca el teléfono del bolsillo, lo mira, lo sacude. Sin batería, una vez más. Maldice para sus adentros todos los nuevos inventos tecnológicos. Salvo el automóvil deportivo, no se ha inventado nada decente desde hace más de cien años.
-¿Te funciona el móvil?-pregunta
-Lo he perdido en la pelea-dice Spike, Angel gruñe una palabrota
-Llevas cinco móviles en dos semanas
-Me da lo mismo, los pagas tú-murmura Spike-Hey, hay velas-dice revolviendo en una especie de cómoda desconchada, sin tiradores, llena de periódicos viejos-Joder, qué suerte
-Sí, fantástico, fabuloso, ya soy feliz.
Spike coge un puñado de hojas amarillas, resecas, mira la fecha
-11 de Junio de 1952-lo mira-¿Qué andabas haciendo por esas fechas aparte de ser aburrido?
-No lo recuerdo-dice Angel- ¿Y tú?
-Pelear con alguien o follármelo, seguro...tampoco hay que pensar mucho -murmura Spike, deja a un lado los periódicos
-Qué sitio más deprimente-repite Angel
-Ven de una vez y deja de protestar, eres un tiquis miquis y un marica
Angel respira hondo, avanza al fin por la espantosa habitación haciendo crujir el polvoriento suelo de madera bajo su peso. Spike coloca un par de velas o tres en la caja, sujetándolas con la misma cera, sonríe
-¿Lo ves?-dice -Casi parece romántico
Angel se da por vencido al fin, se quita la chaqueta de cuero italiana de 2000 dólares, busca inútilmente un lugar apropiado para dejarla sin que se ensucie, no lo encuentra, al final la deja sobre el abrigo de Spike. La silla cruje más.
Angel se acerca a Spike, lo mira
-¿Estás bien?-le dice, le sube un poco la camiseta, Spike se remueve, pone la mano en la suya, se la baja
-No…Estoy bien-musita, apartándose un poco. Angel deja caer el brazo, parpadea.
-Bien
-Sí
Se quedan callados unos minutos. Angel cruzado de brazos de nuevo. Spike abrazado a su propio cuerpo, mirando el suelo. Angel mira de nuevo a su alrededor. La luz temblorosa de las velas le da al lugar un tinte aún más deprimente y tétrico.
-¿No podemos buscar otro sitio?-dice al fin, un último intento, Spike alza los ojos al cielo
-Claro, el Waldorf-Astoria-gruñe-No, espera…han cerrado la sucursal de este puto barrio de demonios y drogatas, no se por qué. Vamos, héroe, está amaneciendo, tampoco podemos elegir.
-Está bien, Spike-suspira Angel, se sienta tentativamente en la cama, que emite un fortísimo chirrido de protesta. Spike menea la cabeza, enciende un cigarrillo y se queda apoyado al muro, fumando. Angel se queda mirando su cuerpo delgado con esa camiseta oscura, ajustada, las largas piernas, esas botas espantosas casi tan polvorientas como las tablas del suelo. El gesto de su mano cuando la alza para coger el cigarrillo. El reflejo ambarino de la luz de las velas en ese rostro delgado, de pómulos marcados.
No se ha acostado con él desde hace…tanto tiempo. Desde que llegó buscando consuelo como una criatura porque Buffy lo había dejado. Fue…tanto alivio para los dos. Y sin embargo siempre recuerda antes...haberlo follado como un bestia, o haberlo hecho como animales los dos, a golpes y a mordiscos y salvajes y haciéndose daño. Nunca recuerda…el cariño. Las veces en que lo han hecho suavemente. Quizás porque ha habido tantas de las otras.
Spike alza la cara hacia él, lo mira, con esa extraña percepción que tiene siempre. Angel fuerza una sonrisa, nunca podría saber qué cruza tras los ojos de Spike, que no se la devuelve. Es Angel el que retira la mirada primero.
Recuerda haberlo abrazado contra su pecho en ese hospital, estaba tan triste.
Se acuesta al fin en la desvencijada cama.



Angel permanece muy quieto, mirando el techo amarronado, desconchado, lleno de manchas de humedad. Algunas tienen formas muy curiosas. Spike se remueve a su lado, acomodándose, siente su hombro contra el suyo, su pierna. Le pone…muy nervioso tenerlo tan cerca.
-Qué miras-dice Spike
-Nada
-Ah
Pasan unos minutos en silencio, quizás dos.
-Qué hay tan interesante en ese techo, Dios, eres un plasta
-Nada, Spike-suspira Angel
Spike se pega más a él
-Y ahora qué hacemos-pregunta
-Esperar que se haga de noche-dice Angel-Wes no tendrá problema en localizarnos y enviar un coche para entonces.
-Creo que a ese Wes le gusto-dice Spike
-Pero qué dices-gruñe Angel
-Me mira mucho...ya sabes. Se le caen los bolígrafos cuando me habla. Lo pongo nervioso
-No le…gustas, es más, le caes fatal, creo que hasta te tiene manía-gruñe Angel, Spike vuelve la cara hacia él, alucinado-Además, a Wes lo pongo nervioso yo-gruñe Angel, murmura una palabrota-No quería…decir eso
-Ouh-Spike se queda un rato callado, pensativo-¿Te pone Wes?
-No
-Venga ya.
-Bueno...un poco. Me...recuerda...no sé. A Giles
-¡¡Dios!! ¿Te pone Giles?-jadea Spike, se incorpora-¡No jodas!
-Bueno, sí, tampoco es tan…raro. Es un tío…elegante. Interesante
-Bueno, sí, es…guapo.
-Sí...también
-¿De  verdad te pone?
-S...sí-Angel se remueve, molesto, baja la cabeza. Spike lo mira, de reojo
-Yo he dormido con él...lleva de esos pijamas de seda que te gustan a ti, tan suavecitos
-Oh
-Y…huele bien y se duerme muy bien en su cama, calentito. Me arropó cuando pensaba que no lo veía.
-Oh-susurra Angel
-Me hizo una tostada
Angel entrecierra los ojos, lo mira
-Eso qué es, alguna guarrería inglesa
-N…no-musita Spike, con una extraña sensación de deja-vù molestándole-Es...pan con...mermelada y eso para…desayunar
-Oh-gime Angel, entorna los ojos hacia Spike, que baja la cabeza en silencio.



Angel abre de nuevo los ojos. Es inútil, no consigue dormir. La casa no se priva de nada para ser más siniestra y espantosa. Ratas, que al menos podrían estar calladitas y no raspando con las patitas por el suelo y chillando, crujidos de la estructura de madera de todo tipo en un concierto insoportable, todos los ruidos y chasquidos propios de una casa tan destartalada. Para colmo se ha levantado viento que se cuela entre los tablones y por los cristales rotos, ululando. Una cancela de hierro golpetea ahí afuera, y las ramas demasiado crecidas de un árbol tabalean una y otra vez contra el muro exterior. Angel lleva los nervios tan crispados que casi se va a poner a gritar. Por supuesto, Spike no para quieto en la cama, se remueve, da vueltas, se estira, se incorpora y sacude ese cojín cochambroso que ha encontrado a modo de almohada, gruñe, se vuelve de nuevo. Cada vez que se mueve la cama chirría espantosamente.
Angel es un hombre de una gran paciencia. Tiene mucha paciencia. La practica. La paciencia es lo suyo. Es un experto en paciencia. Intenta tenerla ahora, una vez y otra y otra y otra más, pero al final salta
-¡¡¡Por Dios bendito, Spike!!!¿Quieres parar quieto?
-No hago nada
-Calla, estate quieto, duérmete. Por favor
-Está bien-murmura Spike, se remueve de nuevo, molestando, empujando, haciendo ruido. Al final se acurruca encima de Angel, Angel gruñe por lo bajo
-Quita de encima
-Estás mas mullidito que ese jodido colchón, ¿de que esta lleno, de escombros?
-Yo no...-Angel traga saliva-¿Estoy demasiado mullido?
-No, estás…bien, en tu...peso. Eres un…tío grande. Me gusta que seas tan grande.
-Me estás molestando, quita de una vez-gruñe Angel, vengativo, Spike se acomoda mejor
-Desabróchate la camisa-dice, Angel respinga sobresaltado
-Qu...qué-musita
-Se me están clavando los botones en la mejilla
Angel toma aliento, se desabrocha, Spike se queda mirando su ropa interior blanca
-Joder, ¿llevas camiseta? ¿En verano?
-Es...lo que hay que llevar debajo de la camisa
-Dios serás gay
-Llevo...ropa y voy...vestido-gruñe Angel-Como una…persona
-¿Llevas también calzoncillos largos?
-No - Angel lo aparta un poco, bruscamente-Deja de meterte con mi ropa. Yo no voy...medio desnudo como otros
-Llevo una camiseta y pantalones -dice Spike
-Ya, claro-gruñe Angel-Se supone que un tío con alma usaría...calzoncillos
-¡Hey, hay ratas!-exclama Spike, lo mira-¡Con lo que te gustan!
-¡Calla de una vez, punkarras!-gruñe Angel, lo aparta de encima de un empujón, se cruza de brazos y se da la vuelta. La cama emite un crujido parecido al desguazarse de un buque mercante.



-Por favor, Spike-paciencia, paciencia, paciencia-Me estas molestando otra vez
-Mira como sufro-gruñe Spike, se da otra vuelta, Angel se queda mirando la pared repugnante y sucia que le queda enfrente, el papel quizás de flores, casi arrancado, los maderos grises de debajo, agrietados y polvorientos. Casi puede verlos moverse mientras crujen. Hay un rato de silencio, increíblemente. Spike se ha debido de dormir al fin.
Angel suspira, muy quieto en su lado de la cama. Spike ronronea algo en sueños y se pega a su espalda, le pasa el brazo por la cintura. Angel contiene el aliento, lo deja ir. Cómo puede pegarse…tanto ¿es que es de goma? La cara contra la nuca, el pecho tan duro en la espalda. Su estómago en los riñones, bien apretado a su maldito culo, los muslos contra los suyos. Joder, casi puede sentir el puto encendedor que lleva en el bolsillo delantero. Siente también…otras cosas, claro, pero se niega a pensar en ello.
Spike ronronea de nuevo, respira contra su nuca, erizándosela.
-Oh, Dios- gime Angel, Spike se le abraza más.
-No puedo dormir-murmura, desde atrás, Angel respinga, sobresaltado
-Agrh…estás despierto, qué haces ahí pegado
-No me puedo dormir, estoy nervioso
-Pues ya sabes lo que tienes que hacer
-Vas a estar mirando-murmura Spike, Angel cierra los ojos, los abre
-Spike, por Dios. Haz flexiones
Spike gruñe un bloody hell por lo bajo, se remueve pegándose más a Angel, el vampiro moreno contiene el aliento mientras siente con toda claridad cada centímetro del duro cuerpo de Spike contra el suyo
-¿Te lo vas a hacer con ese Wes?-musita Spike en voz baja, Angel cierra los ojos
-No
-Ah.
-Quieres dormirte de una jodida vez
-Y...¿llamas mucho a  Giles?
-Esto no es buena idea. -dice Angel
-¿Quedarnos aquí atrapados?
-No. Hablar. ¿Por qué tenemos que hablar?
-Bueno...-dice Spike, en su nuca-podríamos…
-Qué-gime Angel
-¿Explorar la casa?-pregunta Spike, lo mira, de reojo, Angel suspira, se gira volviéndose, se incorpora hasta quedar sentado. Se niega a escuchar el concierto de chirridos de la cama durante esta operación. Spike gatea por el colchón, se sienta a su lado.
-¿Te pone nervioso la casa?-pregunta
-Me pones nervioso tú-Angel se lleva las manos a las sienes, masajeándolas, Spike está muy cerca de nuevo, el hombro contra el suyo-Necesito…relajarme
-Quieres que…
-No-gime Angel
-S…sangre, me queda…una bolsa
-Oh…sí, gracias-musita Angel, mirándolo algo apurado. Acepta la bolsa que le tiende Spike, intentando no rozar sus fuertes dedos al cogerla, se le cae al suelo, Spike lo mira, parpadea, Angel la recoge.
-Y no tenemos tazas-protesta-¿Me la tengo que tomar así?
-Bueno, no será la primera  que chupas-gruñe Spike, Angel lo mira, de reojo, Spike aprieta los labios, baja la cabeza.
Angel rompe la bolsa con los dientes, se la toma, un poco de espaldas a Spike. Lo oye levantarse, zarcear por la habitación, tirar algo, tropezarse con algo, jurar, estampar algo.
-Mierda de puerta-gruñe
Angel deja la bolsa vacía a un lado. Vuelve a acostarse. Spike se fuma otro cigarrillo, se acuesta también, muy cerca. Haciendo todo lo posible por que no se le note que quiere estar tan cerca.



Spike sigue mirándolo, en silencio. Vueltas y vueltas y más vueltas entre horribles chirridos e incómodos muelles y han acabado los dos mirándose frente a frente. Angel serio, pensativo. Spike muy callado al fin, muy quieto. Angel lo mira tan cerca y sabe que podría…hacer como antes, simplemente cogerlo y bajarle los pantalones y follarlo. Spike a lo mejor lo miraría con esos ojos tan grandes que pone a veces, pero se dejaría hacer. Angel lo ha hecho muchas veces, incluso teniendo alma y suponiendo…que tenía conciencia y esas cosas. Podría cogerlo ahora mismo y metérsela y darle por el culo hasta hacerlo gritar. Lo sigue volviendo loco, su aroma, esa forma que tiene de moverse. La maldita forma cómo le sientan los vaqueros. Esas caderas estrechas, varoniles, ese cuerpo delgado. Se remueve un poco, nervioso. Podría llamarlo en cualquier momento a su despacho y hacer que se la chupara en su propio escritorio, follarlo sobre el sofá, o contra la mesa. Lo ha pensado muchas veces desde que está en su jodido edificio, de nuevo tan cerca de él, de nuevo jodiendo y molestando y enervándolo y consiguiendo que le grite y casi que le pegue y Dios, tan guapo, tan atrayente. Provocativo. Mirándolo con esos ojos rasgados, tan hermosos.
Le cuesta un esfuerzo sobrehumano no hacerlo esta vez. No tocarlo, no acariciarlo, no bajarle los pantalones de un tirón, no decirle ven aquí, chico. Quizás siente que se lo debe. Que le debe…consideración, respeto. Tratarlo de otro modo. No sólo por lo que Spike ha hecho al lado de Buffy, por lo que ha hecho, solo, cambiar, intentarlo, ir por su alma.
Se lo debe por lo que le hizo él una y otra vez  hasta romperlo.
Es todo tan…extraño. Spike ahora tiene alma. Ya no es un animal, una cosa. Lo mira largo rato, intentando encontrar alguna diferencia. No la halla. Se pregunta si seguirá sintiéndose basura. Posiblemente, se dice. Muy posiblemente.
No sabe si él también tiene la culpa de eso. Si es esa...rareza, ese fulgor extraño que nunca dejó de brillar dentro de Spike lo que le ha hecho siempre sentirse así. Quizás un poco las dos cosas.
No va a volver a follarlo.
Tiende los dedos despacio hacia Spike, le pone la mano en la cara. Le acaricia la sien, la ceja con el pulgar, suavemente, Spike aprieta los labios, baja un poco la cabeza pero no se aparta. Al cabo de un rato se pega más a él, metiendo una pierna entre las suyas y Angel siente su cuerpo delgado contra el suyo. Lo acaricia de nuevo, suavemente.
-Duérmete, William-le susurra, Spike respira hondo, deja salir el aire muy despacio. Su mano rebusca por abajo y encuentra la de Angel, entrelaza los dedos con los suyos. Luego cierra los ojos.

 



La Cripta