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La entrega Autor: demoniodehiel Pairing: Spangel Rating: NR-18 Durante la quinta temporada de ATS, posterior al capítulo Damage. Lo sitúo algo después del fic La espera. Quiero dar especialmente las gracias a mi Sire Ehiztari, que fue de gran ayuda en este fic que aunque corto, fue muy difícil. |
Angel camina distraído por los pasillos. Con el informe abierto en la mano, un caso complicado, con demasiadas variantes, peligroso. Quizás...tenga que planificar una operación de las grandes esta vez. Se cruza con personas que no conoce y a las que no saluda, ensimismado. Hace dos días que no ve a Spike. Angel entra en el despacho, cerrando la puerta tras de sí, se pone un café, quizás lleva demasiados ya. Es todo tan complicado. El trabajo, ese submundo de tensiones ocultas, en precario equilibrio. Es complicado simplemente intentar saber hasta dónde puede llegar, qué es lo que colmará la copa de lo que los socios le van a permitir. Fred no ha visto a Spike. Wes...no está, quizás estén juntos investigando por ahí. Últimamente Spike está mucho con el ex -vigilante. Angel revuelve los papeles, suspira hondo. Mejor, así no está molestándole a él. Vuelve a empezar el párrafo que había perdido. Lee en silencio largo rato. Luego toma otro café. No quiere mirar el reloj, sigue leyendo, tomando notas, estudiando el caso. Hace un par de llamadas a archivos, otra a laboratorio. termina el abultado dossier y coge el segundo. Spike va y viene más a o menos a su antojo pero siempre termina recalando ahí, con él. Duerme muchas noches con él también. Con uno de sus pijamas porque Angel no quiere que duerma desnudo como un salvaje sin civilizar. Echándose todo lo lejos de él que puede en la enorme cama para acabar muy pegado a él, acurrucado a su calor. Angel se pregunta si Spike sabrá el sufrimiento que le causa tenerlo en su cama, la desazón, el ansia. Maldito...crío desagradecido. Posiblemente lo hace a propósito para fastidiarlo. O quizás no. Suspira hondo mientras termina el dossier y coge otro. Lo abre, empezando a leer. Algunas noches Spike no viene. A veces viene tarde, oliendo a cerveza y a alguna mujer. Angel ahora no lo esta esperando, solo tiene…trabajo importante. Tampoco es verdad que lo espere cada noche. Despierto, mirando las sombras en el techo que dibujan batallas y miembros de mujer y hacen resonar gritos en sus oídos. Angel NO lo espera. La puerta del despacho se abre, entra Spike. Siempre llama a las puertas antes de entrar, ese maldito Spike con sus jirones de sorprendente educación victoriana, pero a la suya jamás llama. Viene de Dios sabe donde, borracho, oliendo a alcohol, a tabaco, a putas. Su mirada le duele porque está llena de reproches. Angel reacciona metiéndose más en si mismo, reacio a hablarle. Esa...fugaz intimidad del hospital ha desaparecido. Siente la culpa por cada paso que da Spike, y él no se ocupa precisamente de aliviarlo. Spike entra y se sienta, frente a él, pone los pies en el escritorio, esas botas desastrosas, polvorientas. Angel se las aparta, despacio, Spike con los brazos cruzados, mirándolo fijamente. No lo va a poner nervioso. -Qué haces-pregunta Spike -Nada-contesta Angel -¿Estás trabajando? -Sí Angel lo mira, un momento, se decide al fin. -De dónde vienes -De por ahí -Hueles a puta -¿Eso te pone? Silencio -Vete, Spike. Estoy ocupado. -¿Qué pasa? Yo sí puedo echar un polvo-dice Spike, arquea las cejas, impertinente- Espera, han sido dos. -Spike...lárgate de una vez Angel toma aliento, pasa la página. Se quedan los dos callados, vigilándose de reojo, Spike que le dicen que se vaya y no se va, Angel que quiere irse pero se queda Angel se sumerge de nuevo en el texto, intentando concentrarse. Clanes de demonios de nombres impronunciables. Asuntos sucios en dos dimensiones que Angel hasta desconocía. Que demonios habrá estado haciendo Spike, es un...desastre. Por ahí recorriendo las calles...salvando a alguien para imitarlo, seguro. Metiéndose en alguna pelea. Follando por ahí con...cualquiera. Borracho, no tiene más que verlo. Rencoroso hacia él, con esa mirada torva. Tan guapo. -Tengo trabajo-repite Angel, Spike se remueve, mirándolo. Angel puede sentir sus ojos en el rostro, en las mano, lo mira, de nuevo-Qué quieres, Spike -Nada -Vete de una vez, estoy ocupado -¿Que coño es esta vez, alguna damisela en apuros de esas que salvas moviendo el culo como un maricón? -Spike...basta -¿Demonios verdes maricones? Angel suspira, hondo, señala un libro, en la mesita al lado de Spike -¿Me lo pasas por favor? -No Angel lo mira, alucinado -Qué crees, que soy tu criado?-gruñe Spike-¿Es que no eres capaz de hacerlo tú solo? ¿Qué pasa, no tienes lacayos para que te traigan las cosas? ¿O los tienes solo para chupártela?-Spike arquea las cejas-Espera, eso no, no se te levanta Angel encaja los dientes, camina hacia Spike, coge el libro. Spike se levanta también, muy cerca. -¿Ya no haces esas cosas, Angel? ¿Te has vuelto bueno en serio? ¿O sólo gilipollas? Angel cierra los ojos, los abre, respira hondo. -Déjalo, Spike Spike se muerde el labio, se contonea, ladea la cara -Dios y tan aburrido. Si quieres puedo llevarte a sitios más entretenidos que los que tú conoces. Y no te preocupes, no dejaré que nadie se confunda y te meta mano, Mary. Aunque... claro, es difícil no confundirse con esa ropa que llevas. Angel aguantando, encajando los dientes. Luchando por separarse de él y volver a refugiarse tras el escritorio. Lo mira y puede verlo de nuevo compitiendo con él por ese maldito cáliz. Echándole en cara cosas que duelen tanto. Murmurando después que lo ha puesto ahí alguien que sabe que son gilipollas. Ensañado, duro, salvaje. Dios, cómo pudo... Spike lo venció. Angel hace tiempo que camina al límite de sus fuerzas y Spike sigue provocándolo, llamándolo capullo, membrillo, aburrido, jodido héroe. Maricón. Lo que más le jode es que lo llame Angelus, podría matarlo con sus manos por llamarlo Angelus, Dios, por qué se empecina en seguir llamándoselo. Las veces que se han...encontrado en el pasado casi nunca lo ha llamado Angel en la cama. -Lárgate, Spike, no te lo diré más. -O qué, ¿vas a darme unos azotes, papi?-susurra Spike, contoneándose, rozando el pecho de Angel con el suyo -Spike...fuera -Échame -Por...favor Spike se muerde el labio, ese gesto de la lengua que le conoce tan bien, provocativo, burlón, descarado. Cuando pone esa cara siempre lo recuerda con el pelo largo, mechones casi rubios escapando de la coleta mal anudada. Spike, pegándose a él, su cuerpo, su vientre duro, esas caderas delgadas, su polla. -¿No quieres tocarme, héroe?-le susurra Spike, provocador-¿Temes que si me pones la mano encima no puedas parar? Vamos...sabes que te gusta sacudirme. Casi te corres cuando peleamos por ese cáliz. El otro día en la casa seguro que la llevabas dura Angel cierra los ojos, los abre, se encara con él -¿Pero qué quieres? ¿Que te folle? ¿Es eso lo que estás buscando? -¿Yo? Los dos sabemos que eso es lo que tú siempre buscas de mí. Angel lo sujeta de la pechera, puños crispados, al límite. -¡Eras tú el que se me metía debajo como una puta!-gruñe, Spike deja escapar el aire en un jadeo-¡Estás deseando que te folle, chico! -¡Y una mierda!-gruñe Spike, se remueve, contra él-¡Quítame las manos de encima, cabrón! -¡¡Deseando, Spike, te mueres por que te dé por el culo!! -¡Hijoputa!-jadea Spike-A ti lo que te jode es que...Si no me follaste allí es porque te excitas más cuando las cosas se ponen difíciles. Siempre te ha gustado más por la fuerza, ¿verdad? ¿Es así como lo quieres? Angel jadea, furioso, indignado, le cruza la cara de un bofetón que restalla en el amplio despacho como un latigazo. Silencio. Spike con los labios apretados en un puchero, baja la cabeza. Angel que no podía más. Sintiéndose tan miserable. No quiere pensar en Spike sujeto con fuerza de la nuca, la cara amoratada por los golpes, Spike intentando escapar de él y él golpeándolo más, haciendo sangrar su boca partida contra el mueble, golpeándole la cara con violencia contra el tablero, follándolo a la fuerza, salvajemente, haciéndolo gritar, quejarse como un animal. Disfrutarlo tanto. No quiere pensar en las veces que ha cedido a esos demonios que nunca...se le han salido de dentro del todo. Tampoco quiere pensar en Spike gimiendo bajo su cuerpo, aguantando sus fuertes embestidas, Spike mordiéndole la boca, gimiendo contra su cuello, corriéndose en su estómago, en su pecho, tensando ese cuerpo delgado, apretándose contra él para sentirlo más mientras se corre. Se gira, dándole la espalda. Quizás ocultando un rictus de dolor, los ojos cerrados. Toma aliento, camina por el despacho, abre el mueble bar. Tan avergonzado por haberle pegado. Saca la botella, vasos, regresa al escritorio, se pone un whisky mientras los recuerdos lo asaltan, tambaleándolo por dentro. Vuelve la cara hacia Spike. -¿Por qué no te vas?- le dice. Spike muy quieto, abrazado a sí mismo, que lo mira como esperando...algo. Al cabo de un rato Angel le llena un vaso y lo empuja hacia él. Spike se queda mirando el líquido ambarino, sin moverse, luego tiende la mano y coge el vaso. Bebe un trago, en silencio. Angel se pone otro. Lo mira y se siente tan hundido. Tan ...enfadado a la vez, nadie jamás ha conseguido cabrearlo como Spike. No esperaba que él...dijera eso en voz alta. Angel intentando respetarlo, comprenderlo...tenerlo a su lado. Ha sido como una cuchillada. Dios, y si tiene razón. Bebe de nuevo, acabando el vaso, lo rellena. Rellena el que le tiende Spike. Spike duda un momento, camina por el despacho y se deja caer sentado en el sofá. Angel intentando respetarlo, tenerlo a su lado. ¿Y Spike es tan idiota que no sabe que lo hace por él? ¿Es incapaz de entender lo que le cuesta comportarse dignamente, respetarlo? Intentar...estar con él sin que todo sea como antes. Bebe de nuevo, deprisa, acabando el vaso, lo rellena. A la mierda, necesita emborracharse. Angel no sabe cuánto tiempo han estado bebiendo, sin cruzar una palabra, casi sin mirarse. Todo es tan complicado, por qué ha tenido que volver. Por qué no se marcha. A Angel le han pasado tantas cosas espantosas, ha sufrido tanto. Sólo le faltaba Spike. Spike cabizbajo, apagado, triste, callado, mirándolo de tanto en tanto con esos ojos tan grandes, retirando la mirada enseguida. Spike que quiere algo que él no se atreve a darle. -Necesito beber más-dice Angel innecesariamente, echa otro trago. La segunda botella de whisky ya va casi por el último tercio. Beben los dos en silencio durante largo rato. Spike alzando de tanto en tanto esos ojos tristes hacia él. Angel intentando no mirar la marca que le ha hecho en la cara con ese bofetón, que va subiendo de color a ojos vistas. -Estoy muy borracho-susurra, Spike lo mira desde el sofá, encoge los hombros -Has estado más-le dice -Imagino. -Claro que sí. -No lo recuerdo. -Tanto que no se te ponía dura y... -Spike-susurra Angel, lo mira- No...quiero acordarme de eso -Ya bueno, yo tampoco-musita el vampiro más joven, echa otro trago. Angel lo imita bebiendo casi por empecinamiento. Se levanta, le cuesta increíbles esfuerzos rodear ese enorme, interminable escritorio. Consigue al fin llegar hacia el sofá, una maniobra complicada mientras el suelo de la habitación gira elevándose de un lado en diagonal. Se deja caer pesadamente al lado de Spike, el cuero del sofá cruje en protesta. Spike sentado, más bien hundido en el sofá, piernas abiertas, esas botas desastrosas, vaqueros oscuros. Ha dejado el abrigo por ahí. Una camisa oscura, medio abotonada, que le está grande. -Esa...camisa es mía-murmura Angel -No jodas, claro que es tuya, el puto edificio es tuyo. -No he...dicho nada -Todo es tuyo, ¿no? El jodido mundo es tuyo -Basta, Spike Spike levanta el vaso, un trago largo, desafiante. Angel va a levantar el suyo cuando se da cuenta de que lo ha dejado en el escritorio. Arrebata el vaso a Spike, le queman los dedos en los suyos cuando se los roza, largos fuertes. Dedos que Spike retira, casi escondiéndolos bajo la manga. Tiene...esa extraña capacidad de...de...Esa extraña atracción. Ya la tenía antes, desde el principio. Spike lo volvía tan loco. Se le ponía dura sólo de oírle la voz. Todavía le ocurre. Y sin embargo todo ha cambiado. Hay tanta tristeza. Después de lo de...esa chica cazadora, en la habitación silenciosa del hospital. Donde Spike...casi le dijo que lo quería. Nunca habían intimado tanto. Bueno, una vez pero...hace mucho de eso. Angel nunca se abre. Extrañamente Spike, exuberante, nervioso, incapaz de callar aún lo hace menos. Nunca le ha dejado ver lo que encerraba dentro. -Sí me acuerdo de esas...borracheras-suspira Angel -Bueno, eran mejores que las que sí se te levantaba. -Spike, yo... -Esas que me sacudías y me follabas como un bestia -Spike por...favor Spike mira a Angel con esos ojos enormes y no sigue hablando, el vampiro moreno suspira hondo. Bebe del vaso de whisky de Spike. Y se da cuenta, de repente, de que se están enfrentando de nuevo, con más saña y dolor que cuando lucharon por ese maldito cáliz. Se están enfrentando por el pasado, y por el ahora. Enfrentándose en una lucha dolorosa por follarse o no hacerlo. Siempre están enfrentándose. Esta vez ha ganado Angel, pero Spike...quizás no podrá entenderlo nunca. No puede entender por qué se lo niega ahora, y Angel empieza a comprender que Spike en realidad no quiere que lo trate bien, que sólo quiere volver a ser suyo. Refugiarse en el pasado, en cómo eran las cosas antes porque no tiene ningún sitio al que acudir más que ése. No ha conocido nada más. Y ya no puede volver, él no es Angelus y Spike...tiene que entender que no pueden volver atrás. Tiene que darse cuenta de que él es Angel y Spike...ya no es algo que se follan otros. -Donde hay más maldito whisky-gruñe Angel, y hay algo en su voz, una dureza que hace que Spike se levante, tambaleante, y llegue hasta el mueble bar. Regresa sobre sus delgadas, largas, inseguras piernas. Ese cuerpo que se adivina tan delgado bajo la camisa, esas caderas estrechas. Tan guapo. Una botella en la mano, que abre y tiende a Angel. Se sienta de nuevo, más cerca que antes. Angel rellena el vaso, echa un trago largo, ansioso. Otro más. -¿Vamos a follar?-pregunta Spike -No -Ah. -Spike, te dije...yo...-Spike lo mira, Angel alza los ojos al cielo, gruñe una palabrota por lo bajo-Dios, no te lo dije -El qué -De verdad no lo sabes-lo mira-Por qué yo no...quiero...hacerlo -No -No podías...-susurra Angel, amargamente-Dios, cómo podías imaginarlo. No llegó a decírselo en esa casa en ruinas. Se lo dice ahora, en voz baja, pausada. Intentando no aturullarse con las palabras, tan difíciles. Que quiere respetarlo, que se sienta...una persona. Hasta donde pueda sentirse al menos. Que sienta que no tiene nada que temer de él. Ni siquiera el deseo que le despierta. Spike lo vigila por el rabillo del ojo, escuchándolo muy serio. Angel mira sus ojos azules, hermosos, rasgados...esos ojos que pueden ser los mas turbios, los más hambrientos de sexo, los más atrayentes y que siempre han mantenido en el fondo esa extraña limpidez dolorosa para Angel, esa mirada de criatura. Spike no dice nada, sólo baja los ojos a sus propias manos sosteniendo el vaso. Se queda un rato callado, pensativo. -¿Por qué nunca...?-pregunta- Nunca supe por qué no me mataste -Oh, Dios -Deberías haberlo hecho ¿no? –susurra. Angel baja la cabeza -Creo...supongo que sí. -Todas las veces que te jodí, todas las veces que te quité una presa. Todas...esas veces. Angel termina el vaso de nuevo, baja la cabeza un poco. -De verdad quieres oírlo, William-pregunta -Sí-musita Spike -Tú me...atraías mucho, me sentía....-susurra Angel, Spike lo mira, a los ojos, y Angel puede sentir en cada fibra de su ser que esta vez Spike no le esta pidiendo que le mienta. Y querría aún así poder hacerlo pero no lo consigue. Porque Spike no se merece que le mienta.-Porque sufrías más estando vivo. Conmigo. Me gustaba hacerte daño -murmura Angel al fin, en voz baja, mientras las lágrimas le queman en la garganta, Spike lo mira, muy serio. -Como a Dru-musita -Ella...ella no tenia capacidad de...sufrir como tenías tú. Nunca me satisfizo. No como tú. -Joder-susurra Spike, esa voz entrecortada, baja más la cabeza, labios apretados, nudillos casi blancos aferrando el vaso y Ángel se encuentra temiendo que lo rompa y se corte y se lo quita de las manos. Temiendo ver su sangre. -Soy gilipollas-dice Spike, con la voz quebrada, Angel lo mira, angustiado porque nunca lo ha visto llorar y no sabe si podrá soportarlo, pero Spike encaja mandíbula, toma aliento hondo, por la nariz, aguantando las lágrimas. Asiente con la cabeza, como para sí, la baja de nuevo. Se acaba el trago y deja el vaso a un lado, en el suelo. Luego se echa de costado, en el sofá, removiéndose contra Angel. -No quieres...subir y echarte en la cama un rato-susurra Angel. Spike no contesta-¿Quieres que me quede contigo? -Vete a la mierda-dice Spike, Angel cierra los ojos, los abre. Se levanta. Borracho como hacía tiempo, el pecho anegado de whisky, de dolor. Un dolor que no le deja apenas respirar. Deja la botella por ahí, se queda quieto mientras todo gira a su alrededor. Lo mira, acurrucado en el sofá, con los labios apretados, sin moverse. Y Angel se da cuenta de que era la última ilusión que le quedaba a Spike, aferrarse a que Angelus lo quería, y él se la ha roto. Regresa y se echa detrás de él. Spike protesta porque no caben, le da un codazo, intenta escabullirse, y Angel se encuentra sujetándolo con fuerza entre los brazos, la espalda de Spike contra su pecho, esa nuca recta, ese cuello delgado con ese pelito corto. Spike forcejea contra él en silencio, dándole patadas y codazos y Angel encaja los dientes porque le muerde la mano pero no lo suelta, y lo sujeta contra su pecho como a un niño pequeño que tiene que estallar para poder descansar al fin. Spike forcejea un rato más, conteniendo el aliento, luego se rinde y se queda muy quieto y llora. Angel lo abraza más, susurrándole en voz baja. Sólo susurros porque qué pude decirle si no le queda nada. Nunca lo había visto llorar. Le parece tan aterrador que nunca lo viera llorar por las palizas, las violaciones, los abusos, las humillaciones, y verlo ahora llorar porque lo abraza. Toda una vida intentando arrancárselo, ahora puede verlo. El último escondite del poeta, que huyó en aquella biblioteca, en París, y nunca volvió a salir. Y se da cuenta de que esas lágrimas le entregan a Spike, completamente. Lo que Angelus nunca consiguió está ahora entre los brazos fuertes de Angel, contra su pecho. Spike entregado a él mientras llora como una criatura. Cierra los ojos, meciéndolo despacio. Susurrándole. |