Un garito sin nombre, casi una cueva, oscuro, con la música
alta, demonios y vampiros, por qué han acabado recalando
ahí en vez de estar haciendo su trabajo, está tan guapo,
es tan condenadamente caliente cuando se mueve, sinuoso,
mirándola y deja la cerveza en la barra se acerca a ella y la va
empujando despacio hacia la oscuridad y Buffy se encuentra
abrazándose a su cintura bajo el abrigo, acariciando ese
cuerpecito duro, atrayente, los costados delgados, las anchas espaldas,
la nuca tersa, masculina. Buffy no sabe cómo, por qué
está bailando con él de nuevo la misma canción de
aquella vez en su cripta, por qué acaba dejando que la coma a
besos en ese tugurio asqueroso que huele a sangre y a demonios y a
tierra húmeda y a oscuridad. Spike la mira sin separar la frente
de la suya, las sombras oscurecen su mirada y las velas le ponen un
brillo amarillento en el fondo de los ojos y ella puede imaginar que
son sus ojos de animal y se estremece, mientras las guitarras
reverberan lentas y siniestras en sus huesos y Buffy enreda los dedos
en su pelo, frente contra frente mientras bailan, el duro
estómago de Spike contra el suyo, su vientre contra el suyo
deshaciéndola de ansia mientras se frota contra ella bailando
despacio
-Siempre bailamos la misma canción-susurra él, Buffy
asiente, o piensa que lo hace, no lo sabe. Tampoco le hace falta
hablar, no con él mientras lo abraza y él se pega a su
cuerpo con esa manera ansiosa, animal que la hace sentirlo tan suyo, y
respira fuerte en su cuello y Buffy cierra los ojos para olerlo
más, para sentir la caricia de su aliento erizándole la
piel. Mete la mano hacia abajo, entre ambos, apresa la suya, fuerte,
masculina y Spike se deja guiar dentro de sus vaqueros deslizando los
dedos por su vientre, entre sus muslos. Buffy le muerde el hombro,
fuerte para ahogar un grito mientras gira despacio bailando con
él y sus dedos la acarician y la enloquecen y su aroma y el
tacto de su piel que ella roba metiendo las manos bajo la camiseta
oscura casi con codicia. Jadea entrecortadamente contra Spike sintiendo
la dureza de sus dedos, el frío de sus anillos, la calidez
experta de sus movimientos, el modo como empuja hacia abajo y luego
dentro, bruscamente, enloqueciéndola, dedos fuertes lentos y
suaves y duros y mareantes como la música, Buffy aferrada al
cuerpo de Spike sintiéndolo dentro, escuchando las cosas que le
susurra al oído, tiene esa voz ronca de deseo que la estremece,
te gusta rubia, dime que me deseas dime que te los meta más y
ella casi no se reconoce al susurrarle que sí, que sí,
que no pare, y ya no le importa si alguien puede verla, saber lo que
está haciendo, ver cómo la arrastran las sombras, no
puede separarse de él, lo desea demasiado. Y realmente
están solos los dos, de noche siempre están solos los
dos, dentro de su burbuja oscura. Lo demás no importa.
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