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Trazos Autor: AdictaII Pairing: Spangel Rating: TP La culpa de éste drabble la tiene vicenivi y su maravilloso fic La magia de Halloween. Surgió de pensar en el estado mental en que se encontraba Angel, como una especie de prólogo |
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En un posible futuro, después de terminadas las series. El apartamento estaba en penumbra, apenas una triste bombilla iluminaba la estancia. Los muebles, ajados, ni siquiera mostraban el aspecto lustroso que un día tuvieron, lacados, oscuros e imponentes en su austeridad… hace tantos años. Las puertas del aparador ya no encajaban y la madera del suelo crujía por el peso de unos pasos apresurados bajo la mortecina luz. Buscaba una hoja de papel y no encontraba nada que sirviera mínimamente. Los papeles caían sin orden ni concierto, rechazados. Al final se decidió por un trozo de periódico. El lápiz apenas le cabía en la mano de lo pequeño que era. Sólo sobresalía de entre sus dedos la escasa punta que había podido obtener con una roñosa navaja. Suficiente. Con un profundo suspiro empezó a dibujar. Sentado, con las piernas cruzadas y el improvisado lienzo en su regazo, el lápiz empezó a deslizarse por el espacio en blanco que tenía libre y lo emborronó con trazos rápidos y seguros hasta que la forma de aquel rostro amado apareció. Las líneas marcaban su pelo rubio, el mentón, los ojos claros, la cicatriz…con el dedo meñique difuminaba las sombras de los marcados pómulos y una triste sonrisa, apenas una mueca, se dibujó en su cara al sombrearle los ojos. Los recuerdos acudían en cada detalle que la punta del lápiz mostraba. Al dibujar un mechón recordaba todas las veces que su mano lo había colocado en su sitio o revuelto amorosamente. El lóbulo de la oreja aparecía y volvía a saborear su carne templada y los pequeños estremecimientos que acompañaban la exploración de esa zona tan sensible. Los ojos los veía cerrarse despacio, invitadores e increíblemente azules, transparentes por todo lo que siempre conseguían trasmitirle. La boca perfecta, jugosa, su eterna tortura. El dedo se recreó en esa zona, despacio, creando los volúmenes precisos, los brillos, buscando recordar el dulzor y el ligero sabor a hierro que siempre tenía. Las líneas empezaron a formar el cuello, resaltando la nuez, y sombreando esa zona tan particular que nunca se cansó de besar. Sus ojos se entornaron valorando lo que había hecho, frunciendo el ceño porque había cierto detalle de la nariz que no le cuadraba. Se inclinó para corregirlo, le parecía increíble haberse equivocado al dibujar su rostro. Lo tenía memorizado hasta el último detalle, ya fuera una peca escondida o el rebelde remolino de su sien derecha. No podía ser que hubiera empezado a olvidarlo…no, eso no. A pesar de los años transcurridos. Siempre había sabido que sólo era cuestión de tiempo el que decidiera volver con ella. Su destino había sido ese: decidir, tener libre albedrío por fin, para escoger lo que quería…y escogió a Buffy…y su corazón se desgarró cuando lo vio marchar después de haber ganado la batalla del callejón y la destrucción de W&H. Se marchó a un nuevo lugar para empezar de cero, donde nadie los conocería y vivir una nueva vida juntos, por fin. Mientras que él se quedó rumiando su soledad. Otra vez …por qué fue tan estúpido…por qué dejó que la luz le tocara…por qué no quiso volver con él cuando ella murió…estúpido poeta, podían haber estado juntos siempre. Si se lo hubiera dicho él habría ido a buscarlo al último rincón del mundo, consolarlo, abrazarlo, sólo eso…pero no, quiso marcharse con ella, por ella…no por él. No se dio cuenta de la lágrima que se deslizaba silenciosa por su mejilla, recorriendo el mentón y alojándose en la barbilla, temblorosa e indecisa. Otra más se sumó a la ruta y ambas formaron una sola que cayó directamente en el dibujo, emborronándolo. Un ahogado grito escapó de su garganta, mientras negaba quedamente intentado arreglarlo…pero el traicionero papel de periódico se empeñó en no colaborar y la imagen de Spike empezó a disolverse poco a poco. Una hoja de papel, sólo una necesitaba. Tenía que dibujarle. Los rasgos se difuminaban en su mente igual que en el papel, y eso si que no podía consentirlo. Necesita recordar cada gesto, cada poro de su piel, su olor. Necesita saber que alguien siempre le recordaría. Será él, su mente se convertiría en un doloroso relicario. Se levantó decidido del suelo y empezó a revolver todo lo que encontraba a su paso en el desastre que se había convertido su apartamento. Las pilas de papeles que se amontonaban en el escritorio…alguna serviría, seguro. Dibujarlo era una necesidad mayor que el alimentarse. Tenía que recordarle siempre así: hermoso, risueño…y vivo. |