Empatía
 
Autor: AdictaII

Pairing: Spangel
Rating:  NR-18
Situado en una hipotética sexta temporada. Angel ha vuelto a abrir Angel Investigation y Spike se ha quedado a su lado.


Aparecieron por la puerta con cara de pocos amigos, había sido un día muy largo y ya estaban cansados de tanto preguntar por las calles a demonios mal encarados que no tenían muchas ganas de colaborar.

Lorne los contempló desde la pista del karaoke y les saludó con un gesto alegre mientras preparaba el equipo para el siguiente participante.

Desde que volvió a inaugurar el local, no fallaban ninguna noche, y siempre ocupaban la misma mesa. Angel con su gesto serio girando la copa entre las manos, cansado y con ganas de estar en otra parte. Mientras que Spike se bebía su cerveza feliz, sentado de cualquier manera y tarareando las canciones que los improvisados cantantes se atrevían a destrozar en el escenario.

-Hola bollitos.- Lorne se sentó alegremente enfundado en uno de sus imposibles trajes de color amarillo- No me gusta verte con esa cara tan seria- Mirando directamente a Angel. Éste levantó la vista de su copa como si volviera de otro mundo, la mirada aburrida.

-Estoy cansado, llevamos horas dando vueltas y no hemos conseguido nada.- Apuró su copa de un trago y le hizo un gesto al camarero para que le trajera otra.- A veces pienso que no fue buena idea volver a abrir la agencia de detectives.

-¡No digas eso!- Lorne se incorporó en un gesto teatral- Es lo mejor que has hecho desde que abandonamos ese maldito edificio.

-¿Tú crees?...no sé, echo en falta tantas cosas…

El gesto del demonio verde palideció un instante, pero se recompuso enseguida -Tch, tch, tch, nada de lamentarse, lo mejor para estas cosas es cantar, seguro que adivino lo que necesitas y desaparecen todos esos oscuros pensamientos.

-No tengo ganas de cantar, Lorne, sólo de beber.-Una tercera copa apareció en la mesa, esta vez acompañada de la botella. 

Lorne decidió dejarlo tranquilo y se dirigió a otra parte del local para animar a un grupo de demonios feorales y ayudarles a escoger una canción.

Spike miraba hacia todos lados y tamborileaba los dedos en la mesa. Llevaba ya tres cervezas y estaba llamando al camarero para que le trajera una cuarta. Angel sólo lo miraba de reojo mientras se perdía en lúgubres pensamientos.

-Venga, membrillo, diviértete, hoy el local está bastante animado… ¡Mira!-señalando con el botellín de cerveza-, estoy viendo al bicho ese que nos atacó la semana pasada…y está tomando un blody mary. Ay que joderse, seguro que en cuanto salgamos por la puerta tenemos pelea.

Angel le miró de arriba abajo con gesto cansado y no dijo nada, se limitó a beber de un trago la copa y volvió a llenar el vaso.

-¿Sabes lo que te digo? Que llevamos un montón de noches viniendo a éste sitio y nunca he subido a cantar…y esta noche lo voy a hacer…sip, lo he decidido…claro que primero tengo que mirar a ver si tienen algo decente. ¡Ey!-llamando la atención a uno de los camareros que pasaba- ¿Me puedes traer la lista de canciones?

Lorne se sorprendió de la petición de Spike, la verdad es que nunca le había escuchado cantar y saber lo que le iba a suceder en un futuro inmediato le intrigaba. Naturalmente no se extrañó de la canción, pocos clientes de Caritas escogerían My Way en versión Sex pistols, pero si era su elección… Subió al escenario y presentó al vampiro rubio con su habitual estilo y Spike empezó a juguetear con el micro mientras empezaban a aparecer las primeras estrofas en la pantalla del karaoke.

Lorne se había bajado para tomarse el combinado que, previamente, le había pedido al camarero, dispuesto a recibir las primeras sensaciones que la canción le iba a transmitir.

Spike empezó a cantar…

…y un estremecimiento apareció de repente en la columna de Lorne que hizo que le temblaran las piernas y tuviera que sujetarse fuertemente a la barra. Los ojos como platos, mientras su cuerpo empezaba a vibrar. Miró a Spike intensamente…no se lo podía creer. La canción y los berridos seguían el ritmo de la música y Lorne no sabía dónde meterse. Intentó coger la copa del combinado con mano temblorosa, mientras un jadeo salió involuntariamente antes de bebérsela de un trago. Al dejarla un gritito se le escapó. Miró a ambos lados para ver si sus compañeros de barra se habían dado cuenta, pero todo el mundo estaba más pendiente de las evoluciones del rubio sobre el escenario…afortunadamente.

Sudaba.

La corbata le estorbaba e intentó aflojársela disimuladamente, mientras los jadeos acudían a su garganta cada vez más a menudo. Probó a  sentarse en el taburete porque las piernas no le sostenían, su cuerpo estaba sensible al simple contacto de la tela y el hormigueo que sentía en sus ingles pyleanas le indicaba que algo podía suceder de un momento a otro y no sería buena idea que el resto de los clientes se dieran cuenta. 

Era increíble… las sensaciones, la sensibilidad a flor de piel, su cuerpo era un puro nervio receptivo a todo lo que estaba percibiendo...y sintió una envidia increíble pensando en lo que le esperaba a ese muchacho. Intrigado, y un poco por disimular, miró en todas direcciones intentando descubrir quién sería la afortunada que compartiría lo que él estaba sintiendo.

Y se encontró con la mirada de Angel clavada en Spike.

La vista ya se le empezaba a nublar y casi no podía pensar con coherencia, aún así,  pudo a duras penas ver cómo el vampiro moreno apuraba su enésima copa sin perder el contacto visual con el escenario. Los ojos fijos en Spike…

¡Oh, Dioses! Lorne estaba a punto de derrumbarse mientras Spike atacaba la última estrofa de la canción. Todo el público jaleaba al cantante, animado por su explosiva actuación…momento que aprovechó Lorne para esconderse detrás de la barra y dejarse llevar por el orgasmo más intenso que había sentido en su vida.

Los aplausos, silbidos y gritos acompañaron la salida del escenario del vampiro rubio que dedicó una pequeña reverencia al entusiasta público. Lorne salió de su escondite y se recompuso lo mejor que pudo. Su rostro, habitualmente verde intenso, estaba de tono oliva. Cogió una servilleta de papel y se la pasó por la frente para limpiarse el sudor, ensayó una sonrisa y se dirigió con paso tambaleante al escenario.

-Gracias por esta…m…me…memorable actuación.-Mientras se intentaba aflojar el cuello de la camisa.

Spike se dirigió al baño acompañado de palmadas en la espalda de los que se iba encontrando por el camino. Lorne lo siguió con la mirada sin darse cuenta del silencio que reinaba en el local. Todo el mundo estaba pendiente de él.

-Bueno…pues…a ver… ¿De quién es la siguiente actuación?

Silencio. Nadie parecía interesado en salir a cantar en ese momento. Miraba el local buscando desesperadamente alguien que se animara…pero lo único que pudo ver, con gran turbación, fue como Angel se levantaba de la mesa para dirigirse sin un titubeo al baño.

Envarado, se puso a buscar una canción para interpretar él mismo, pulsando torpemente los botones de inicio. Una balada, eso estaría bien, así se tranquilizaría… Memory, buena elección.

Las notas sonaban, extendiéndose por el local. Lorne se sentía en su elemento, se sentía Barbra Streisand y cogió aire para iniciar la estrofa. La canción, tan familiar y romántica, fluía a través de su privilegiada voz de demonio pyleano dotado para la música…pero un extraño sonido empezó a oírse, como un golpe rítmico. Miró con el ceño fruncido en todas direcciones intentando localizar el origen…hasta que comprendió…y recordó horrorizado que cuando hicieron las reformas del local, no insonorizó correctamente el baño.

Ahora no sólo se escuchaba ese sonido repetitivo ¿El lavabo mal sujeto a la pared? Sino que algo parecido a jadeos ahogados también estaban acompañándolo. Lorne elevó el tono de su voz en un intento desesperado de disimular, con resultados bastante penosos que le hicieron perder el compás varias veces, más pendiente de lo que se oía al otro lado de la pared. El público miraba alrededor, confuso, sin saber si jalear o silbar una canción que había conocido mejores momentos, mientras su intérprete se desgañitaba sin resultados satisfactorios para él, pues los que estaban al otro lado se desgañitaban aún más.

Terminó la canción con más pena que gloria, la música aún sonando y los espectadores aplaudiendo con desgana, mientras los sonidos procedentes del baño arreciaban: golpes, gruñidos, jadeos. Parecía que unas fieras salvajes se hubieran quedado encerradas en él.

Nadie hablaba, la música hacía un rato que había dejado de sonar…pero en el baño  el tiempo se había parado. Todos miraban en la misma dirección, alucinados, sin saber qué hacer o decir. Lorne ni siquiera se movió del sitio, con el micrófono en la mano esperó a que todo terminara.

Algo parecido a un crujido le hizo temer que el lavabo se había desprendido de la pared, acompañado de unos gemidos que parecían chocolate caliente derramándose por un Brownie.

Silencio.

Lorne miró hacia el baño, luego a los presentes, carraspeó y sólo pudo preguntar:

-¿Alguien tiene un cigarro?


 



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