Sexo; la petite morte (por inyetyemela) PDF Print E-mail


Sexo; la petite morte

por inyetyemela


 
Aunque a simple vista nos puedan parecer dos campos totalmente opuestos, desde la Antigüedad sexo y muerte han ido de la mano.

Decían los poetas antiguos que los dioses habían ocultado a los hombres la felicidad suprema de la vida: la felicidad de la muerte. Pero lo que se oculta no queda del todo oculto. A veces la locura de los sentidos ha señalado el camino... y ahí es donde entra en acción el sexo.

El sexo, y más aún el momento final del orgasmo es el desborde de los sentidos. El ser humano, apresado en sus reglas y en su cárcel racional y controlada, se pierde en el acto del sexo, en el placer sublime de sumergirse en otro cuerpo. La mente se libera y pasa a un segundo plano. Durante esos instantes regresamos a nuestros orígenes, al instinto animal, al control y uso más primitivo de nuestros cuerpos. Uno deja de racionalizarlo todo y se entrega a los dictados de los sentidos; cada centímetro de nuestra piel reacciona y graba la sensación de la otra persona contra nuestro cuerpo, el olfato se dispara olfateando el deseo contrario y el nuestro propio, abusamos del gusto y del oído, nuestra vista se nubla ante la imagen de nuestro compañero de juegos. Y al fin, después de un festín carnal, enloquecidos nos abandonamos al placer sublime y último del orgasmo. Y de alguna forma sentimos que abandonamos este mundo corpóreo, que nuestras almas nos rehuyen y se funden en una sola ante nuestros ojos.

No pasa desapercibido que en Francia, coloquialmente al orgasmo se le denomine la petite morte (la pequeña muerte). En ese momento las personas nos convertimos en víctimas ejemplares que nos abandonamos con gozo a la perdición, a ese misterio atroz y fascinante por el cual los cuerpos someten al ser, lo embriagan, lo destruyen.

Y tal vez sea ese el motivo que explica por qué Angel pierde su alma al pasar una noche de amor con Buffy, hecho que para siempre los marcará a ambos. Los dos amantes pasan una noche juntos y al llegar al clímax, pierde su alma y se transforma de nuevo en Angelus, en un demonio sádico y con sed de sangre. Podría decirse que desde que lo maldijeron con su alma, nuestro héroe se ha esforzado en no ser del todo feliz, en no disfrutar de un momento de "felicidad suprema" pero todo se va al traste por los encantos de una adolescente rubia de ojos verdes. Durante el momento del orgasmo Angel pierde el control sobre su demonio, la cárcel que durante tanto tiempo lo ha contenido se desvanece al "morir" su lado racional, controlado, consciente. Un momento que debería ser el más íntimo y dulce entre dos enamorados se envenena en un segundo.

A partir de este momento en la serie el acto de tener sexo se relacionará con el mal. Y ojo, no hablo del tan manido y cursi "hacer el amor" donde los personajes apenas compartirán un par de besitos húmedos y sosos y culminarán con un bonito abrazo. Me refiero a sexo, sexo en su pura esencia. A partir de ahora si la unión de los dos amantes es el resultado de la pasión, ésta apelará a la muerte, al deseo de destrucción, a la violencia.   

Roger Caillois, en El hombre y lo sagrado, habla de que existirían dos tiempos: uno es el tiempo profano, que es el tiempo ordinario, el del trabajo, caracterizado por un respeto de los interdictos y, por otro lado, el tiempo sagrado que es el de la fiesta, que en el plano del erotismo es, a menudo, el de la licencia sexual. Como Cazadora, Buffy debe estar siempre centrada en su misión de salvar a la humanidad, destruir al Mal y sus monstruos, blablablá blablablá. Pero por otra parte, la chica no tiene apenas una forma clara de disfrutar de su tiempo sagrado de manera saludable, y vive angustiada y reprimida, sintiéndose atrapada hasta...hasta que muere.

Buffy muere y su alma se libera, pero es arrancada de esa libertad, esa ausencia de angustia y de dolor y es devuelta brutalmente a la vida...que en este caso supone la muerte de su alma. Vivir duele demasiado y más si tu misión en este mundo implica dolor, sangre, horror, oscuridad y soledad. Desesperada por no poder volver al Cielo y acorralada por la imagen que se supone debería proyectar (Cazadora feliz, Cazadora en forma, amiga agradecida, hermana amorosa, etc) no haya consuelo...salvo en él.  Y sí, con él me estoy refiriendo a Spike.

Freud sostenía que para amar con pasión habría que matar, morir o configurar esa muerte en un sentido aunque sólo fuera simbólico y ritual. Como vampiro en Spike el sexo y la muerte conviven en el mismo espacio, tiempo y lugar. Es el mejor ejemplo de liberación posible, pues está totalmente fuera de las normas establecidas tanto morales como legales. Y es entre sus brazos y en su cama (o en el suelo, en un callejón, da igual) donde Buffy encuentra la salvación...y su condena. El sexo con el vampiro es adictivo pues es la forma más rápida que encuentra de "morir"; durante esos instantes el alma tiembla y se siente próxima al Cielo, a la Vida.

El marqués de Sade dedicó sus obras a la afirmación de valores inaceptables: que la vida es búsqueda de placer y que este placer era proporcional a la destrucción de la vida. Es decir: Eros alcanza su mayor grado de intensidad en una negación aterradora de su principio; y propone vincular la sexualidad con la necesidad de hacer daño y matar. Esta idea queda más que reflejada en la relación que ambos personajes mantienen desde el primer momento que sucumben a la pasión. Ambos se reclaman en busca de vida y lo único que consiguen es sentirse más vacíos al terminar, más muertos. Por más que se alimentan el uno del otro más hambrientos se quedan, sobretodo él, pues sabe que su entrega (la de ella) no es absoluta. Y esto nos lleva a esa maldita escena del baño donde se producirá un choque brutal entre el deseo de sentir y hacer sentir contra el deseo de supervivencia.

No habrá más escenas de sexo entre ambos, y esto nos lleva de nuevo al punto de que en la serie a raíz de lo ocurrido con Angel(us) el sexo será una manifestación de la debilidad del ser, de la oscuridad de las almas. Salvo alguna escenita entre Willow y Kennedy, Xander con Anya y Faith con Wood, el sexo desaparece. Es más,  entre ambos protagonistas (Buffy y Spike) apenas se producirán contactos físicos, y mucho menos, de esa naturaleza. Como si realmente el sexo nos despojase de nuestra humanidad, cuando es precisamente lo contrario. Como si de verdad manchase el alma, en lugar de hacerla brillar.