Termina la primera temporada de Buffy y lo va a hacer de modo sorprendente, emocionante y que va a cambiar para siempre la idea que pudiéramos tener de que esta era una serie para adolescentes poco exigentes.
Se acerca el baile de fin de curso, pero Buffy no va a tener esa fiesta de chica normal: después de negarse a salir con Xander, que reacciona ya en estos inicios de modo miserable y resentido, escucha a Giles y Ángel hablando de que se acerca el día de la profecía de Codex de Pergamo, que dice que finalmente el Maestro será liberado y la Cazadora morirá.
Asistimos entonces a la angustiosa declaración de una chica de dieciséis años que no quiere morir, a las dudas y al dolor de Giles, que finalmente decide ir él en su lugar. Y poco después a la increíble valentía de la joven Buffy afrontando la muerte y el final, porque es lo que tiene que hacer. Una verdadera heroína que sin más ayuda que sus propias fuerzas acude a su cita con el Maestro. El viejo vampiro la acoge hablándole de cómo funciona el mundo, le dice que si ella no hubiera decidido luchar y cumplir su destino, la profecía no se habría cumplido: es la misma Buffy la que la cumple, ahora, llegando para que la mate. El Maestro muerde a Buffy y la echa a un estanque,, donde queda su pequeño cuerpo vestido de blanco.
Pero Buffy tiene algo que otras cazadoras nunca han tenido, un motivo que veremos repetido a lo largo de otras temporadas;: Buffy tiene amigos. Xander y Angel llegan a donde está la joven muerta, apenas unos pocos minutos tras que el Maestro la tire ahí, y Xander le hace la respiración artificial, recuperándola. Entretanto la noca del infierno se ha abierto, y un enorme monstruo empieza a salir bajo la biblioteca del instituto, atacando a Giles, Jenny y Willow.
Una nueva Buffy más decidida y valiente aún que antes se enfrenta de nuevo con el sorprendido Maestro, al que vence al fin, echándolo por el lucernario del techo de la biblioteca. El vampiro se empala en una pieza de madera al caer, y su cuerpo se deshace, aunque al contrario que ocurre con otros vampiros, quedan sus huesos muertos.
Buffy ya no volverá a ser la misma después de esta noche. Nada lo será en Sunnydale. Ella ha vencido, y sobre todo ha decidido: ha decidido luchar por la humanidad y afrontar todo lo que la vida le depare. Ha decidido quizás por primera vez en la serie aceptar su destino y ser la Cazadora.