Written by: Rob Des Hotel & Dean Batali
Directed by: David Semel
Original on air WB 31/03/1997
Trailer
Quizás
el primer intento en la serie de Buffy de llevar una vida "normal". O
lo que una adolescente entiende como tal. Impresionada por un
chico de apariencia interesante y algo mayor que encuentra en la
biblioteca del instituto, se propone salir a bailar con él. El
joven se llama Owen, y por supuesto no sabe nada de cazadoras ni de
vampiros. Entretanto Giles descubre que hay una profecía
operando para esa noche, en la que se dice que llegará el
Ungido. Buffy debe impedirlo, perdiéndose su cita con Owen.
Buffy
desoye sus deberes y sale con su cita al Bronze, mientras Giles se
marcha a ver si averigua algo en la funeraria, donde es atacado
por vampiros. Willow y Xander corren a buscar a Buffy, que acude al
rescate trayendose a su nuevo amigo.
Un
capítulo un tanto aburrido y predecible, pero con un
extraño final: Buffy se da cuenta de cómo va a ser su
vida, con amargura, y abandona la idea de salir con Owen porque a
él le produce morbo la adrenalina de ese tipo de acción,
de un modo insano. No es que no la quiera por ser rara y vivir en
peligro... es que eso es lo único que parece atraerle de ella.
Giles
consuela a Buffy diciéndole que también él
fue elegido como vigilante desde niño. Y percisamente un
niño ha llegado mientras todo ocurría, a Sunnydale:
ése es el Ungido.
por Ehiztari
Bastante
mejor que los anteriores. Se retoman varios hilos que serán
importantes: reaparece Angel (para desesperación de Xander que
ve cómo los tíos buenos revolotean alrededor de Buffy),
aparece –ya- el Ungido (es decir, queda menos para que Spike se
cargue al chaval) y, por primera vez, Buffy atisba que su vida
sentimental se va a compaginar difícilmente con su trabajo como
cazadora. Se siente obligada a cortar con su efímera cita -Owen-
porque comprende que sería una fácil víctima si la
acompañara en su vida de peligros. Deberías empezar
a asumirlo cuanto antes, Buff, los humanos no tienen futuro en tu
mundo. Sólo los vampiros.
Y por primera vez, tenemos ya un gran
final a lo Joss Whedon: en primer lugar, la sorprendente identidad del
Ungido, un niño de quien la cazadora nunca sospecharía y
al que, si lo identificara, le costaría mucho matar. (-Gracias,
Spike-). En segundo término, más importante, el agridulce
sabor de la conversación final entre Buffy y Giles: Giles le
cuenta cómo él también se resistió al
destino de Vigilante que le estaba reservado. Giles aparta su careta y
se presenta comprensivo y cercano. Y Buffy comprende que el camino que
le espera por delante le obligará a sacrificar cosas
importantes.
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