Written by: Dean Batali & Rob Des Hotel
Directed by: Ellen Pressman
Original on air WB 05/05/1997
Trailer
Capítulo
aburrido sobre un extraño muñeco de ventrílocuo
(cómo me repugnan estos bichos, es algo superior a mí)
que posee vida propia. No queda nmunca muy claro si es bueno, malo,
intermedio, cazador de demonios o demonio él mismo... tampoco es
muy interesante.
En
el transcurso de la función escolar de "talentos" empiezan
a ocurrir cosas extrañas, entre ellas la obsesión
del estudiante Morgan con su muñeco, y la aparición de
una joven bailarina muerta, a la que le han extraído el
corazón. Giles sopecha enseguida de demonios, y Willow descubre
que hay muñecos que recogen órganos humanos para
convertirse en seres vivos.
La cosa se copmplica cuando Morgan el ventrilocuo aparece también asesinado.
por Ehiztari
Va del
típico ventrílocuo que tiene una extraña
relación con su misterioso muñeco, mientras van
sucediéndose asesinatos. Claro, descubriremos que quien maneja
los hilos no es el ventrílocuo, sino el muñeco.
Efectivamente, una trama de terror muy tópica. Supongo que a los
guionistas también se lo pareció y, por eso, al final dan
una vuelta de tuerca con una “sorpresa” que a mí me
da la sensación de demasiado traída por los pelos. Que no
me gusta el capítulo, vamos.
Lo mejor, realmente cómico,
es el espectáculo entre bambalinas, porque el Führer (que
es como llama Giles al recién estrenado Director Snyder) tiene
la brillante idea de hacer que el bibliotecario dirija el
“espectáculo de talentos” que se prepara en el
instituto. Y no contento con eso, remata la faena obligando a los
scoobies a preparar una actuación. Giles es lo mejorcito del
capítulo: su cara impertérrita escuchando cómo
Cordelia destroza una canción, según ella muy sentimental
porque habla de la importancia de la higiene personal,
tragándose actuaciones infumables una detrás de otra,
aguantando las bromas de la cazadora hasta que también a ella se
le quitan las ganas de reír con el “encarguito” de
Snyder. Al final el pobre Giles tiene que recibir órdenes hasta
del muñeco y, “como es muy listo”, se
convertirá en ayudante del mago y víctima del demonio y
está a punto de perder la cabeza.
Esta vez
el final del episodio no destaca especialmente, pero lo que está
de rechupete viene después de los títulos de
crédito. Por supuesto. No nos podían dejar sin la
actuación estelar de los scoobies. Xander, Willow y Buffy
recitan (asesinan más bien) unas líneas de Edipo rey con
túnica blanca hasta las rodillas, gestos envarados, y tanto
sentimiento como pudiera poner un trozo de bacalao. A Xander se le
olvida el papel; Willow, aterrorizada, se queda en blanco y escapa del
escenario y Buffy muestra la naturalidad de un robot. Creo que pocas
veces me he reído tanto. Debería estar en alguna
antología de momentos gloriosos de la comedia. O en un manual
para actores sobre cómo NO interpretar un texto.
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