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Capítulo aburrido sobre un extraño muñeco de ventrílocuo (cómo me
repugnan estos bichos, es algo superior a mí) que posee vida propia. No queda
nunca muy claro si es bueno, malo, intermedio, cazador de demonios o demonio él
mismo... tampoco es muy interesante.
En el transcurso de la función escolar de "talentos" empiezan
a ocurrir cosas extrañas, entre ellas la obsesión del estudiante Morgan con su
muñeco, y la aparición de una joven bailarina muerta, a la que le han extraído
el corazón. Giles sospecha enseguida de demonios, y Willow descubre que hay
muñecos que recogen órganos humanos para convertirse en seres vivos.
La cosa se complica cuando Morgan el
ventrílocuo aparece también
asesinado.
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por
Ehiztari
Va del típico ventrílocuo que tiene
una extraña relación con su misterioso muñeco, mientras van sucediéndose
asesinatos. Claro, descubriremos que quien maneja los hilos no es el
ventrílocuo, sino el muñeco. Efectivamente, una trama de terror muy tópica.
Supongo que a los guionistas también se lo pareció y, por eso, al final dan una
vuelta de tuerca con una “sorpresa” que a mí me da la sensación de demasiado
traída por los pelos. Que no me gusta el capítulo, vamos.
Lo
mejor, realmente cómico, es el espectáculo entre bambalinas, porque el Führer
(que es como llama Giles al recién estrenado Director Snyder) tiene la brillante
idea de hacer que el bibliotecario dirija el “espectáculo de talentos” que se
prepara en el instituto. Y no contento con eso, remata la faena obligando a los
scoobies a preparar una actuación. Giles es lo mejorcito del capítulo: su cara
impertérrita escuchando cómo Cordelia destroza una canción, según ella muy
sentimental porque habla de la importancia de la higiene personal, tragándose
actuaciones infumables una detrás de otra, aguantando las bromas de la cazadora
hasta que también a ella se le quitan las ganas de reír con el “encarguito” de
Snyder. Al final el pobre Giles tiene que recibir órdenes hasta del muñeco y,
“como es muy listo”, se convertirá en ayudante del mago y víctima del demonio y
está a punto de perder la cabeza.
Esta vez el final
del episodio no destaca especialmente, pero lo que está de rechupete viene
después de los títulos de crédito. Por supuesto. No nos podían dejar sin
la actuación estelar de los scoobies. Xander, Willow y Buffy recitan
(asesinan más bien) unas líneas de Edipo rey con túnica blanca hasta las
rodillas, gestos envarados, y tanto sentimiento como pudiera poner un
trozo de bacalao. A Xander se le olvida el papel; Willow, aterrorizada, se
queda en blanco y escapa del escenario y Buffy muestra la naturalidad de
un robot. Creo que pocas veces me he reído tanto. Debería estar en alguna
antología de momentos gloriosos de la comedia. O en un manual para actores
sobre cómo NO interpretar un texto.
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