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2X19 I Only Have Eyes for You |
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| Resumen | |
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Los scoobies intentan exorcizar la presencia fantasmal del instituto, pero tiene que salir huyendo cuando una nube de insectos ataca el lugar. Buffy entra de nuevo, sola, y se encuentra a Angelus. Los dos son poseídos por los fantasmas, Angelus por el de la profesora muerta, Buffy por el del chico despechado, y termina disparando a Grace-Angelus. Pero el esta muerto y eso no le hace daño y de algún modo rompe el hechizo. Los fantasmas terminan besándose en un acto de perdón, y sus portadores, Buffy y Angelus, también.
Cuando Angelus vuelve a la mansión, rabioso porque se siente
ofendido y "violado" por el amor que ha sentido en él, sea el de Buffy o el de
la profesora fantasma, se lava y tras burlarse de Spike que sigue en la silla de
ruedas, sale con sale con Drusilla a cometer algún asesinato que lo calme.
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| Comentario | |
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Hemos llegado al episodio en que vuelven a besarse Buffy y Angel y Spike se levanta de su silla. Nada menos. El desenlace se aproxima y la tensión aumenta. De este capítulo me gusta cómo se entreteje la historia “fantástica” del fantasma que busca perdón por su asesinato y la “historia real” de los personajes habituales de la serie. Buffy, tan intransigente con el chico que en 1955 mató a su amada y se suicidó, será la poseída por el homicida y homicida ella. Angel, su torturador, será la víctima compasiva y enamorada. Si bien resulta un poco extraño ese cambio de papeles haciendo la actriz del personaje masculino y, aún más chocante, representando el actor el papel de la mujer, la historia tiene la suficiente fuerza para que el dramatismo impregne la escena y la haga creíble. Y junto a la historia principal de los trágicos amantes, BTVS no sería nuestra serie preferida, si no anudara esos pequeños detalles que dan continuidad al arco argumental y que aquí, están especialmente cuidados: Giles pensando que se trata de Jenny y puede contactar con ella más allá de la muerte. Resulta enternecedor, con “su pequeña sonrisa”, su comedimiento, su educación británica. Pobre Giles. Tan triste, tan aparentemente entero y en realidad tan desarbolado como cuando Willow le regala el cuarzo rosa de Jenny Calendar. Y la segunda historia paralela es la de Spike. Llevan dos o tres episodios mostrándonos pequeñas ráfagas de la convivencia entre los tres vampiros. Lo suficiente para comprender que si Angelus es un perfecto cabrón con los humanos, con Spike roza el sadismo más intolerable. Atacándole donde más le duele (Drusilla), acumulando las burlas, humillándole, (algo que Spike difícilmente soporta porque, al considerarse siempre inferior, lo que anhela durante toda su existencia es reconocimiento), insistiendo en su impotencia (en todos los sentidos), aprovechando su indefensión… Spike se ha tragado ya muchas ofensas intentando fingir que no le afectaban y sólo ha podido sostenerle la mirada y devolverle alguna réplica insolente. No podía hacer otra cosa. Pero ahora puede. Cuando, a solas, se levanta de la silla y descarga su furia, sabemos que la hora de la venganza ha sonado.
Angelus no ha matado a sus enemigos (Buffy y Spike) cuando los
tenía a su merced. Cegado por su arrogancia y para divertirse con ellos, ha
esperado demasiado, pero ahora ellos se han rehecho: Buffy se ha blindado contra
los sentimientos. Spike ha tenido tiempo de planear su estrategia. Ahora ya no
están inermes. Ese error de cálculo, le va a pasar factura a Angelus. Y yo tengo
ganas de verlo. |
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