
Qué bonito es el amor. Angel y Buffy se sienten cada vez más unidos. Willow y Xander, también se enamoran. Hasta Giles conoce a la mujer perfecta y balbucea como un colegial ante ella. El amor lo inunda todo en la Hellmouth porque hasta el trono del mal han venido a ocuparlo una pareja de vampiros totalmente acaramelados: Spike y Drusilla. Curiosamente, las cosas tienen una tendencia a no acabar como se
espera: Spike no será el verdadero Big bad de esta temporada; el
amor no resultará nada maravilloso; la tragedia espera a la
vuelta de la esquina y los personajes trazan su destino con decisiones
inesperadas.
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