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| Comentario | |
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De este
capítulo destacaría
como siempre, el triste final: Buffy y Angel comentando cuántas
tonterías dijo el Alcalde (sobre lo terrible que sería un Angel inmortal
viendo envejecer a Buffy), qué poco sabe de ellos y qué bien estarán en
su duradera relación.
Wes, a quien, como siempre también, nadie le hace caso, pero tiene razón:
Buffy no pude precipitarse en un ataque mal planificado sólo por salir de
Sunnydale rumbo a la universidad y al final están igual que al principio. Wesley
no pinta nada, ni siquiera para sincronizar relojes porque las chicas (Will y
Buffy) no llevan; y no tiene una imagen muy gallarda aterrorizado cuando Faith
lanza el cuchillo sobre su cabeza contra la araña asquerosa de la caja. Pero
tiene razón.
Faith. Cada
vez confía más en el Alcalde. “Lo tengo a él”-dice cuando Willow le
recrimina que ha perdido a sus amigos y que, en lugar de una cazadora,
ahora es una basura que no tiene a nadie. (Muy bien también Willow en
este capítulo y van...) Faith es la niña del Alcalde y el Alcalde echa
en cara a Angel su incomprensible preferencia por la flacucha de Buffy.
“Lo siento. Me gustan cuerdas” es la flemática respuesta del vampiro.
Pero se deja entrever que el capítulo anterior también ha pasado factura
a Faith. Para ella Angel ha sido algo más que un encarguito del Jefe. Su
orgullo de mujer, su autosuficiencia de cazadora y su corazón han
acusado del golpe de ser rechazada por Angel tanto o quizás más que el
de ser una vez más superada por Buffy.
Cordy, “la princesa
superficial y malévola” en definición de Xander, tiene también problemas
y su mundo se está derrumbando; de momento sólo nos dejan atisbar la
tristeza que se ha instalado en su mirada.
La escena inicial tampoco está mal: Buffy dice a Angel que han caído en la rutina y le echa en cara que ya no le lleve a sitios nuevos. (Es cómico y también triste que su frustración como pareja se lea en términos de “trabajo”. Más frustrante porque es lo mismo que les repetirá después el Alcalde) “¿Y la caverna de la playa del otro día?”- se excusa Angel. “¿Esto es lo que nos espera hasta que tenga 50 años y tú... sigas teniendo la misma edad?”- pregunta Buffy. “Hagamos que llegues a los cincuenta”- dice Angel ante el ataque repentino de un vampiro. “Buen plan”- ratifica Buffy. Un detalle quizás tonto, pero que me gusta porque sólo puede darse en una serie como BTVS. Faith mata al emisario que trae la caja para el Alacalde y el vampiro chófer que lo presencia murmura: “¡Lo has matado!”. “¿Eres el narrador?”- pregunta insolente Faith. Es una réplica quizás menor, pero me parece algo así como un inteligente autotirón de orejas de los guionistas por la redundancia.
Otro detallito: la furgoneta negra de los scoobies deja al aguerrido comando
que va a asaltar el ayuntamiento (Buffy, Angel y Willow) y los Vigilantes se
marchan a ocultarse en la noche. Cuando arrancan, se oye a Giles ofrecer a Wes:
“¿Té?” ¡La britanidad sobre ruedas! Giles sigue estando perfecto. Es el “hombre
fuerte” del Consejo en la pandilla, aunque el Consejo ni lo sospeche, mientras
Wesley es sólo un payaso patético y sin autoridad. Giles destituido, esto es,
liberado de normas absurdas, forma un tandem perfecto con Buffy. Los dos siempre
están de acuerdo (frecuentemente contra Wes) y son la contrapartida de la otra
pareja paterno-filial encarnada por Faith y el Alcalde.
Y en líneas generales, todo el tema del capítulo: el paso del tiempo, lo inexorable de la existencia, las decisiones que tomamos para cambiar nuestro destino y que quizás sólo nos hacen dar un rodeo para volver al mismo punto de salida. (Como las negociaciones y los trueques entre los dos bandos que los devuelven sin embargo a la casilla inicial de su confrontación: Los scoobies recuperan a Will, el Alcalde recupera su caja y las espadas siguen en alto. Tanto esfuerzo para que ninguno obtenga ventaja.) A veces las elecciones son voluntarias y resulta agradable saber que puedes mantenerte anclado a las cosas que amas: tu ciudad, tus amigos y tu familia. Entonces quedarse en el mismo lugar y evitar el cambio, lo que antes parecía frustrante, se convierte en algo maravilloso. Es lo que le ocurre a Buffy al saber que Willow ha decidido elegir la universidad de Sunnydale y permanecer junto a ellos. Pero otras veces no cabe elección posible, como en el amor entre Buffy y Angel, condenado a ser imposible aunque ellos intenten engañarse. Resumen final: un capítulo entretenido, movido y dinámico para acabar sin ir a ningún sitio, con un tema eterno de trasfondo (tempus fugit o algo así) y un halo de melancolía que impregna su desenfado aparente. |
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