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| Resumen | |
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| Comentario | |
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Fin de temporada y un montón de escenas para reseñar: El momento más dramático
para mí es cuando Angel se ve obligado a beber la sangre de Buffy. (En páginas
francesas insisten en la expresión orgásmica de Buffy cuando los colmillos de
Angel se hunden en su cuello, pero de nuestros vecinos del norte ya se sabe. –Lo
digo más que nada, para que les echéis la culpa a ellos y no vuelva a ser mi
retorcida mente la que se responsabilice de todas las alusiones eróticas.)
A esta escena le siguen otras cuantas de semejante intensidad: Angel contra el Alcalde, ambos defendiendo a sus chicas y tildando de “ramera” a la del otro; Angel enfrentándose con humildad a los scoobies, y especialmente al sarcasmo de Xander al confesar que ha desangrado a Buffy. (Esa carita cuando dice “Me obligó”. De verdad, que ahí, Angel da penita) Sigue después la escena onírica cuando Buffy y Faith están inconscientes en habitaciones contiguas del hospital y que se situaría en la mente de una de las dos sin determinar. ¿O de las dos simultáneamente? Eso explicaría la comunicación especial que se produce entre las dos cazadoras. Como corresponde a los delirios y alucinaciones de la irrealidad, Faith habla en acertijos (Creo que la traducción literal sería: “La señorita Muphet vuelve desde 730”, generalmente interpretado como una premonición de Dawn que aparecería 730 días después, o sea, dos años-temporadas después)]. Esta escena no real marca también algo así como una reconciliación entre Faith y Buffy (“Coge lo que necesites”-le dice Faith y le avisa de que “el secreto (para vencer al Alcalde) es siempre la debilidad humana”. Y, cuando finalmente Buffy se levanta de la cama del hospital y acude junto a Faith, su beso en la frente, fraternal, es la serena respuesta al provocativo beso con que Faith se despidió tras ser vencida por ella en Enemigas, una vez que entre ellas ha cesado la disputa.
En este capítulo es también donde vemos al Alcalde más sincera y humanamente
preocupado por Faith cuando manda a sus vampiros a buscarla casi con
desesperación o cuando se enfrenta a Angel en el hospital. Sin embargo a mí me
parece bastante traído por los pelos que “la debilidad humana” del
Alcalde-demonio sea el cuchillo que le regaló a Faith. Su niña, sí, pero ¿un
cuchillo? ¿Buffy acabará con el terrible demonio apocalíptico por un enfado de
críos de que “ese cuchillo es mío. Devuélvemelo, que me lo has quitado”?
Y hablando del demonio, al final me parece un poco chapucero, a pesar de que en los comentarios de los DVDS sus creadores se muestran muy orgullosos de generarlo por ordenador, efectos especiales, 3D… etc, etc. Sí, seguramente todo era puntero y casi milagroso para su escaso presupuesto, pero el diseño lombriz gigante no me gusta. En contrapartida, muy bien la plasmación de la batalla final dirigida por Xander, los diversos frentes, la estrategia, el coraje de los estudiantes, los arcos y demás armas… ¡Como una pequeña réplica de la batalla del Abismo de Helm! (Exagero, pero es que esa batalla de LOTR para mí es canon y medida de cualquier escena épica). Tras la batalla, el anticlímax: los supervivientes se reagrupan (Wes suplica que le den un calmante o que le dejen inconsciente; Xander le dice a Buffy que “(Angel) se quedó a pelear”, Giles entrega a Buffy el diploma de graduación que ha rescatado de entre los escombros y se va "a ver si Wes sigue lloriqueando", Oz se siente admirado por haber sobrevivido. "Sí, a la batalla…” comenta Xander. “¡No!- rectifica Oz- ¡Al instituto!” (Por la parte que me toca, tengo que recoger esta alusión, que parece que sale de lo más profundo del alma dolorida de Joss Whedon, como eso de decir que el final de temporada es el sueño de todo estudiante: hacer saltar el instituto por los aires. O como su otro comentario habitual de que la serie convierte en literal la metáfora de que el instituto es el infierno..”
Pero aunque
no sea la última, mi preferida es la escena en que Angel se va. Sin una
palabra, entre la niebla y las sombras, el vampiro abandona a la
cazadora para que su vida continúe sin él.
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