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4X07 The Initiative |
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| Resumen | |
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| Comentario | |
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“Esta capítulo sienta las bases de toda la temporada”. Lo dice el guionista Doug Petrie en los comentarios del DVD y, por supuesto tiene, razón: Ya tenemos aquí al Big Bad de la temporada, descubrimos el secreto de la Profesora Walsh y de sus chicos y dos personajes masculinos presentes desde mucho atrás, Riley y Spike, dan un giro en su relación con Buffy para convertirse en fundamentales a partir de ahora. Como suele ser frecuente, estos dos personajes representan términos opuestos: el bien y el mal, la luz y la sombra, la honradez y la depravación. (Aunque, sólo mucho después nos enteraremos de que, como también es frecuente en las series de Whedon, las cosas tienden a resultar exactamente al revés de como parecen). ¿Seguís estando en contra de Riley? Es el héroe del capítulo y yo creo que está muy bien. Se comporta como el caballero andante que le han enseñado a ser. El puñetazo a Parker quizá sea un poco obvio que está pensado para ganarse las simpatías del público femenino, pero demuestra que el nuevo enamorado de Buffy es diferente del ligón estúpido de Parker. (Demonio, por mucho que tú digas que Buffy no tiene motivos para lamentarse de esa historia y puedo estar de acuerdo contigo en que ella se lo buscó, eso no impide que Parker sea un cabrón sin paliativos que suelta un rollo falso para beneficiarse a la chica y luego la desprecia como el más asquerosos machista. Es un hipócrita, insensible y fatuo que encima va presumiendo de sus conquistas ante el primero que le pregunta. O sea, que ante mí, Riley gana bastantes puntos por ponerle con ese puñetazo en su lugar, es decir, en el suelo.) Aparte de íntegro y honrado, Riley es un patoso que no sabe bailar y al que le cuesta acercarse a la chica que le gusta, pero lo suficientemente listo como para buscarse de aliada a su mejor amiga. Por cierto, encantadoras sus escenas con Willow. (Willow está genial en cada segundo que aparece en pantalla en este capítulo. Desde luego, Alyson le ha tomado la medida a su personaje y nos está ofreciendo magistrales interpretaciones. Para mi gusto, éste es el mejor momento de Will en la serie). Volviendo a Riley nos lo han presentado para ser el héroe de la temporada: fuerte, introvertido, honrado, con pocas habilidades sociales, un poco soso… ¿No os recuerda a Angel? Doug Petrie dice que es “nuestro Jimmy Stewart” y, desde luego, está claro que lo han dibujado para encarnar al perfecto novio de Buffy (“normal” y todo). Quizás un poco monolítico y obvio (lo que también pasaba con Angel), pero ya evolucionará y adquirirá facetas más sombrías. Y frente a Riley, Spike. Parker es un capullo, pero Spike es un sinvergüenza. (No hay que decir que odio a los capullos, pero los sinvergüenzas me parecen muy atractivos). Un sinvergüenza muy humano que además es el otro héroe de acción del episodio. En su fuga de las instalaciones de la Iniciativa, una escena de película de aventuras casi a lo Indiana Jones, despliega inteligencia, agilidad, fuerza,… y pocos escrúpulos. Spike es un superviviente nato que utiliza para conseguir sus propósitos lo que sea y a quien sea (el vampiro compañero de fuga, Harm,…). Es un hedonista apasionado que puede odiar a la cazadora y proponerse matarla en cuanto tenga oportunidad y puede también desearla en sus delirios (“Más suave, cazadora…”). Spike es inteligente y manipulador y, en cuanto está libre, vuelve a engatusar a Harmony para abandonarla otra vez en cuanto ha satisfecho su desbordante lujuria. (Igual que Parker, vamos; sólo que la relación entre los dos no se basa en el engaño.) Spike es… intenta ser.. el Malvado que acabe con Buffy, pero pronto se dará cuenta de que las cosas han cambiado radicalmente para él. Ha pasado a la Reserva en las filas del mal y más vale que afronte su jubilación buscando nuevas actividades, porque eso ya no tiene vuelta atrás. Pobre. Impotente. Y ahora es cuando todos ponemos una sonrisa, porque, por si algo faltara a este gran capítulo, tenemos también la guinda, una verdadera delicatessen: el ataque a Willow. Deliciosa. Esa escena es la prueba (una de las pruebas) de la genialidad que
rebosa Buffy cazavampiros. Empieza como una violación y acaba como una tierna
escena de comprensión conyugal. Nos cuentan una cosa (un vampiro que muerde a
una chica) y TODOS entendemos otra, mucho más divertida y humana. Y sobre todo,
es el mundo al revés: el malo, que da pena; la víctima, consolándole y
animándole a que no se desanime y vuelva aprobar y, de remate,
AB-SO-LU-TA-MEN-TE-GE-NIAL, el malo, a su vez, reconfortando a la insegura y
deprimida víctima, diciéndole que, por supuesto, le encantaría matarla, que es
una apetitosa tentación en la que siempre ha pensado y para nada un segundo
plato. (Miente. Él venía por Buffy. Claro que también es cierto, que Spike no
rechazaría ninguna chica). Y además, son deliciosos los dos, tanto Willow como
Spike. Y de nuevo entrevemos una de esas facetas impensables del “malvado” Spike
que le humanizan, lo hacen tan simpático y descolocan por completo los roles
presupuestos en la serie. |
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