Trailer
Debatiéndose entre la
atracción irreprimible que siente por Spike y una extraña
conciencia de que no está bien enamorarse de él que cada
vez la afecta más, Buffy sufre un terrible ataque por parte del
Trío: le hacen creer que ha matado a una chica, la novia
de Warren. Un magnífico capítulo donde vemos a
Buffy más desesperada que nunca por cómo se siente, lo
loca que está por Spike, cómo él intenta
arrastrarla a las sombras, cómo ella lo acoge en su cama,
sueña con él, sueña que lo mata, la vemos
entregarse a él completamente y seguir negando que lo quiere. De
antología la escena de sexo del balcón del Bronze, con
Spike susurrándole al oído mientras se lo hace.
Buffy se niega también a aceptar
la ayuda de Spike, no confía en él, no quiere confiar en
él porque sabe que es un monstruo. Peleando con él
porque quiere entregarse a la policía, en la terrible escena del
callejón Buffy toca fondo como persona propinándole una
brutal paliza a un Spike que al principio no se quiere defender por
entretenerla y que no se entregue, pero que luego simplemente no puede.
Buffy revolviéndose contra el que más quiere: Spike.
Aterrada por lo que ha hecho, porque no
quiere estar en el mundo, porque teme haber vuelto menos humana de lo
que era, porque siente que está utilizando a Spike, termina
confesándose con Tara en una triste escena final del
capítulo.
por Ehiztari
¡Lo que hace ver las cosas dos veces (o tres o cuatro)! Yo
siempre había pensado que este capítulo era el que
planteaba una disyuntiva moral: Buffy, que cree haber matado a Katrina,
se entrega a la policía, en una decisión que no
será compartida por sus seres más cercanos, Spike y Dawn.
Se presentaría, la contraposición entre la
responsabilidad de los propios actos que pasa por asumir el castigo, la
opción de Buffy, y la solución más fácil,
la de Spike, consistente en ocultar las pruebas incriminatorias y
continuar adelante.
Bueno, pues esta vez he pensado que en realidad, el centro
temático de este capítulo iba de otra cosa. Una
decisión moral de Buffy, sí, pero no ésa, sino
otra: su decisión al enfrentarse al amor de Spike. Ese amor que
la arrastra a la oscuridad, que la obliga a “hacer cosas”
de las que se avergüenza, que no puede parar,...y, que empieza a
pensar que es algo más que un entretenimiento pasajero y sin
consecuencias. A pesar de escenas tan terribles como la del
callejón, este capítulo me parece un impresionante paso
hacia la afirmación de ese amor. Porque este
capítulo significa que Buffy abre los ojos a la realidad, aunque
no le gusta, aunque siente vértigo ante esa relación que
se está abriendo paso incluso a su pesar y aunque la
avergüenza y querría arrancarla de sí.
Hasta ahora Buffy se ha estado diciendo que su relación con
Spike era algo episódico y transitorio, y que además era
malo. En este episodio yo creo que comprende que no es tan
intrascendente como le gustaría y además, a diferencia de
Willow, debe reconocer que ella no ha podido “desengancharse de
su adicción”; así que acude a Tara para buscar
desesperadamente una explicación externa, el hechizo, la
resucitación, algo que no sea ella, que no le obligue a plantar
cara a la realidad y asumir que es ella la que se ha entregado a Spike.
La compasiva y humana respuesta de Tara (“Está bien si lo
amas. Si no lo amas también está bien”), sin
embargo, a Buffy no la tranquiliza. Al contrario, la obliga a asumir su
responsabilidad y a plantearse la verdadera naturaleza de su
relación. “Lo has pasado muy mal. Es normal que
estés...”- empieza Tara y Buffy, con lágrimas en
los ojos, termina la frase: “¿Usándolo?”
Difícil encontrar una interpretación más intensa
de Sarah M. Gellar y difícil encontrar una frase más
significativa. Demuestra que la cazadora es perfectamente consciente de
que lo que hace no está bien. Pero no por entregarse al sexo con
Spike (como parece que ha estado pensando), sino por utilizarlo a
él. Me conmueve Buffy ahí y, la respeto mucho por ello.
Es una de las veces, que tiene un comportamiento más humano y
una de las pocas en que, en cierta manera, exterioriza su
preocupación por Spike.
Buffy ha tomado conciencia de la fuerza de ese amor y ha querido
rechazarlo, expulsarlo de sí, igual que indica a Spike que debe
hacer él (“¿Crees que no lo he intentando?” /
“¡Inténtalo más fuerte!”) , pero Spike
ya lo ha asumido. Spike sabe que es amor. Y además
luchará por ella. Spike, como sabremos después, ama de
forma absoluta, más allá del bien y del mal. Por eso no
puede admitir perderla porque ella quiera entregarse a la
policía. Spike se lo quiere impedir y Buffy desfoga en él
(como el propio Spike le invita a hacer) su ira, su miedo, su
frustración. “Siempre se hace daño a quien
más se ama”- es el comentario del vampiro. Una frase que
en otras ocasiones me había parecido enigmática y con
escaso sentido. Esta vez he pensado que, al contrario, es una clave
más de la relación entre los dos amantes: Spike percibe
todos los sentimientos de la cazadora. Entiende toda su
confusión y su terror y comprende que, por eso, le golpea. Y
quizás, además, quiere darle una consoladora
explicación para su brutal acción. Creo que Spike
lo dice porque entiende que la saña de Buffy golpeándole
es porque empieza a darse cuenta de que lo quiere.
Aunque ella haya
intentado encerrarse en la esterilidad afectiva, se da cuenta de que
ese amante “conveniente” al que creía despreciar no
es “una cosa” utilizable sin mayores implicaciones. Buffy
está volviendo a amar. Seguramente más de lo que
había amado a Riley. Acercándose a lo que fue el amor por
Angel, pero con peligrosas similitudes y diferencias con él.
Buffy vuelve a encontrarse enredada en el amor hacia un vampiro (dolor
garantizado), pero, a diferencia de Angel, esta vez es un vampiro sin
alma (“todo lo que siempre he odiado. Lo que he combatido toda mi
vida”). Buffy está aterrada. No puede perdonarse, no
quiere que Tara la perdone, no quiere que Spike la quiera... Y sin
embargo,...
Todo demasiado intenso en este magnífico capítulo. Tan
bueno que, además de las que se centran en los dos personajes
principales, hay un montón de escenas interesantes como la
dramática escena de la muerte de Katrina, después de que
la pobre chica les grite a Warren y sus dos estúpidos
compañeros, que sus jueguecitos son claramente una
violación. – Pobre Katrina, una mujer de cuerpo entero,
con las ideas muy claras que paga tan caro el error de relacionarse con
el despreciable Warren- Me parece también impresionante, la
escena posterior entre los Tres, tomando conciencia de lo terrible de
sus actos. Jonathan, como siempre, asumirá la voz de la
conciencia y recogerá los restos de dignidad que les queden,
pero Warren acaba imponiendo despóticamente su autoridad. Muy
bien interpretada esta escena por los actores secundarios y
“graciosillos” que dan una gran intensidad y dramatismo al
momento. Sin olvidar la poética escena en el cementerio cuando
Buffy se acerca a la cripta de Spike y él la presiente. O las
imágenes de la confusión que lleva a creer a Buffy que es
ella quien ha matado a Katrina. (Por cierto, en sus
alucinaciones, al tiempo que supuestamente mata a Katrina, Buffy estaca
a Spike. ¿Eso significa que entre los peores temores de Buffy
está hacer daño a Spike? ¿Se relaciona con el tema
recurrente de la confianza? Spike le pregunta a Buffy si confía
en él cuando le propone usar las esposas y ella dice que nunca,
pero en esa pesadilla, parece ser Buffy quien tenga motivos para
desconfiar de ella misma, mientras es Spike quien corre el riesgo de
ser su víctima. (También es Spike el esposado en su
sueño, mientras que en la cripta lo era Buffy).
Con todo hay un par de
cosillas que no me gustan y que, como aunque son unas tonterías,
me molestan mucho, voy a citarlas: En primer lugar, la escena de la
alfombra. No por su contenido que resulta tan gratificante
(“¿Estamos teniendo una conversación?”), sino
por lo estática y absurda que resulta con ambos supuestamente
desnudos bajo la alfombra. La situación dificulta especialmente
la interpretación y, por ejemplo, se nota que a James Marsters
le cuesta no besar o acariciar a su compañera como está
claro que pedía la situación, pero seguramente el
guión lo prohibía taxativamente. La segunda cosa que me
molesta también tiene como víctima a Spike. Es cuando
él, afirma con impresionante aplomo que “se ha
encargado” del problema Katrina y justo entonces se oye la voz de
un policía diciendo que han encontrado el cuerpo en el
río. Spike pone una cara que es un poema, pero realmente lo
inapropiado creo que es resolver de esa manera –no sé si
supuestamente graciosa- una escena intensamente dramática y casi
convertir al héroe en un idiota.
anterior - siguiente

|