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6X20 Villains
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| Resumen | |
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Cuando Xander y
Buffy llegan a casa, encuentran a Tara muerta, al cuidado de Dawn. Buffy lleva a
la muchacha a casa de Spike, donde estará segura, mientras intenta detener a
Willow, pero se encuentra con que el vampiro se ha ido. Una escena Tristísima,
pero muy hermosa dentro de este vertiginoso y duro capítulo: uno de los
momentos de grandeza de Buffy, que deja ver que ha comprendido perfectamente lo
que ocurrió en Seeing red, en el baño blanco. Que ha perdonado a Spike, o
al menos ha comprendido lo que le ocurrió, cómo se sentía, lo que le ha hecho
pasar durante tanto tiempo. Vemos a Spike un momento, adentrándose en la cueva de un oscuro demonio. Entonces se nos desvela lo que ha ido a buscar: desea ser como era antes, desea la restauración.
Entretanto Willow
ha dado caza al asesino de Tara, Warren, en el bosque. Parece tan insignificante
que un hombrecillo miserable, con un trocito de metal haya destruido su mundo.
Buffy no llega a tiempo de detenerla. Willow tortura a Warren metiéndole dentro
la bala con la que mató a Tara y luego lo mata arrancándole la piel con su
magia. Espeluznante y aterrador,. Willow ha emprendido un camino del que
difícilmente hay retorno. |
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| Comentario | |
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También entre los malos hay clases y categorías. Hay malos entrañables y equivocados, como Jonathan, hay malos tirando a soplapollas como Andrew y los hay sin ninguna clase ni categoría como Warren pero verdaderos especialistas en causar la desgracia de todo el mundo, ellos incluidos. Y luego hay malos inesperados y destructores como una fuerza de la naturaleza. Este capítulo va de malos. También va de desenlace. Nos acercamos al final de temporada y desde el desgarrador quiebro del capítulo anterior (Seeing red), demoledor y duro como un puñetazo, el final de temporada se acerca a su desenlace como un torrente que se despeña imparable llevándoselo todo por delante a su paso. Empieza el capítulo con Willow llorando abrazada al cadáver de Tara y con Xander acompañando la ambulancia que lleva a Buffy. A partir de entonces se convierte en una persecución entre el gato y el ratón. El ratón, mezquino, acobardado, aterrorizado, huyendo sin rumbo y sin escape posible es Warren. Su perseguidora, implacable, fría, dominada por la furia y el poder oscuro es Willow. Ellos dos son el centro de este capítulo que cuenta la decisión de Willow y su forma de acometerla sin piedad y sin detenerse ante nada. Y ellos protagonizan la trama de venganza que se desarrolla con ineludibilidad de tragedia clásica. A su lado, los demás personajes son casi sólo el coro, pero en los momentos de sus breves apariciones van trazando un tapiz de cómo los humanos nos enfrentamos al dolor de una muerte irracional: Impresionante Dawn, esperando junto al cuerpo de Tara, porque “no quería dejarla sola”. Más impresionante aún Willow abandonándola sin decir a nadie que ha muerto, sólo por cumplir su venganza; desbordado Xander, digna Anya, lúcido Jonathan, ciego Andrew… Y Buffy que, otra vez volviendo casi de la muerte, es la voz del humanismo, de la justicia sin venganza, la cordura en los momentos más duros, el afecto y el dolor calmos, contenidos. Buffy me parece que muestra tener la verdadera fuerza, la que mantiene el ánimo ecuánime y la cabeza fría, sin dejarse llevar de las pasiones del momento, pero sin perder por eso ni un átomo de humanidad. Comprensiva con Dawn y Xander, rebate sin embargo sus argumentos con la autoridad y la suavidad de quien sabe de qué habla ("Willow está jugando con fuerzas muy poderosas y nos pone en riesgo a todos”), sabe que salvar a Warren es la forma de salvar también a Willow y por eso, por su amistad, se enfrentará a su amiga. Más generosa que Xander, guarda silencio sobre la acción pasada de Spike y accede al deseo de Dawn de que el vampiro la cuide. Luego inicia la persecución de Willow como verdadera líder. Buffy tiene la fuerza interior. Willow, el poder. El enfrentamiento entre las dos es inevitable. (Igual que sé que es inevitable que os pongáis de lado de una o de otra al aceptar sus acciones). De momento a Willow no hay quien la detenga.
Y muy lejos,
también Spike ha tomado una decisión irrevocable. |
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