Trailer
Comienza la marcha atrás
para el final de la temporada. Willow con Tara muerta entre los brazos
intenta traerla de vuelta, pero los poderes se burlan de sus
súplicas y le dicen que no se la devuelven porque es una muerte
humana. Oscurecida por el dolor y la rabia, Willow se marcha en busca
de los asesinos de su amada. Cargándose con todo el poder que
consigue en los más oscuros libros de magia de la tienda,
incluso su color se oscurece, sus cabellos y sus ojos por el poder
maléfico. Luego va al hospital donde Buffy está siendo
atendida y le extrae la bala. Va los tres en busca de Warren, Buffy y
Xander quien entregarlo a la justicia, Willow matarlo. Lo encuentran en
un autobús pero resulta ser un robot señuelo. Willow
sigue el camino sola, pensando únicamente en su venganza.
Cuando Xander y Buffy llegan a casa,
encuentran a Tara muerta, al cuidado de Dawn. Buffy lleva a la
muchacha a casa de Spike, donde estará segura, mientras intenta
detener a Willow, pero se encuentra con que el vampiro se ha ido. Una
escena Tristísima, pero muy hermosa dentro de este vertiginoso y
duro capítulo: uno de los momentos de grandeza de Buffy,
que deja ver que ha comprendido perfectamente lo que ocurrió en
Seeing red, en el baño blanco. Que ha perdonado a Spike, o
al menos ha comprendido lo que le ocurrió, cómo se
sentía, lo que le ha hecho pasar durante tanto tiempo.
El demonio Clem que está cuidando la casa de Spike en su
ausencia le responde a sus preguntas diciendo que no sabe cuándo
volverá Spike.
Vemos a Spike un momento,
adentrándose en la cueva de un oscuro demonio. Entonces se nos desvela lo que ha ido a buscar: desea ser
como era antes, desea la restauración.
Entretanto Willow ha dado caza al
asesino de Tara, Warren, en el bosque. Parece tan insignificante que un
hombrecillo miserable, con un trocito de metal haya destruido su
mundo. Buffy no llega a tiempo de detenerla. Willow
tortura a Warren metiéndole dentro la bala con la que mató a
Tara y luego lo mata arrancándole la piel con su magia.
Espeluznante y aterrador,. Willow ha emprendido un camino del que
difícilmente hay retorno.
por Ehiztari
También
entre los malos hay clases y categorías. Hay malos
entrañables y equivocados, como Jonathan, hay malos tirando a
soplapollas como Andrew y los hay sin ninguna clase ni categoría
como Warren pero verdaderos especialistas en causar la desgracia de
todo el mundo, ellos incluidos. Y luego hay malos inesperados y
destructores como una fuerza de la naturaleza. Este capítulo va
de malos.
También
va de desenlace. Nos acercamos al final de temporada y desde el
desgarrador quiebro del capítulo anterior (Seeing red),
demoledor y duro como un puñetazo, el final de temporada se
acerca a su desenlace como un torrente que se despeña imparable
llevándoselo todo por delante a su paso. Empieza el
capítulo con Willow llorando abrazada al cadáver de Tara
y con Xander acompañando la ambulancia que lleva a Buffy. A
partir de entonces se convierte en una persecución entre el gato
y el ratón. El ratón, mezquino, acobardado, aterrorizado,
huyendo sin rumbo y sin escape posible es Warren. Su perseguidora,
implacable, fría, dominada por la furia y el poder oscuro es
Willow.
Ellos
dos son el centro de este capítulo que cuenta la decisión
de Willow y su forma de acometerla sin piedad y sin detenerse ante
nada. Y ellos protagonizan la trama de venganza que se desarrolla con
ineludibilidad de tragedia clásica.
A
su lado, los demás personajes son casi sólo el coro, pero
en los momentos de sus breves apariciones van trazando un tapiz de
cómo los humanos nos enfrentamos al dolor de una muerte
irracional: Impresionante Dawn, esperando junto al cuerpo de Tara,
porque “no quería dejarla sola”. Más
impresionante aún Willow abandonándola sin decir a nadie
que ha muerto, sólo por cumplir su venganza; desbordado Xander,
digna Anya, lúcido Jonathan, ciego Andrew… Y Buffy
que, otra vez volviendo casi de la muerte, es la voz del humanismo, de
la justicia sin venganza, la cordura en los momentos más duros,
el afecto y el dolor calmos, contenidos. Buffy me parece que muestra
tener la verdadera fuerza, la que mantiene el ánimo
ecuánime y la cabeza fría, sin dejarse llevar de las
pasiones del momento, pero sin perder por eso ni un átomo de
humanidad. Comprensiva con Dawn y Xander, rebate sin embargo sus
argumentos con la autoridad y la suavidad de quien sabe de qué
habla ("Willow está jugando con fuerzas muy poderosas y nos pone
en riesgo atodos”), sabe que salvar a Warren es la forma de
salvar también a Willow y por eso, por su amistad, se
enfrentará a su amiga. Más generosa que Xander, guarda
silencio sobre la acción pasada de Spike y accede al deseo de
Dawn de que el vampiro la cuide. Luego inicia la persecución de
Willow como verdadera líder.
Buffy
tiene la fuerza interior. Willow, el poder. El enfrentamiento entre las
dos es inevitable. (Igual que sé que es inevitable que os
pongáis de lado de una o de otra al aceptar sus acciones). De
momento a Willow no hay quien la detenga.
Y muy lejos, también Spike ha tomado una decisión irrevocable.
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