Written By: Joss Whedon
Directed By: Joss Whedon
Original on air UPN 06/11/2001
Trailer
Un extraño hechizo ataca
Sunnydale: todo se dice cantando y bailando como en los antiguos
musicales de Hollywood. Un capítulo atípico y de hechizo
considerado por muchos el mejor de toda la serie, y creo que con
justicia. Canciones maravillosas fabulosamente interpretadas por los
protagonistas, con las que hace avanzar la historia de manera
imparable. Cuando cantan expresan sus sentimientos más profundos
y escondidos, y todos ellos guardan alguno en el fondo de su
corazón.
Un demonio de la danza ha llegado a la
ciudad, y sus intención en apariencia lúdica es hacerla
arder. La gente muere de combustión espontánea a causa de la
carga emocional de sus canciones y bailes. Parece que el demonio ha
sido invocado sin querer por Dawn, que ya muestra signos de
cleptomanía y ha robado el amuleto del demonio en la tienda de
magia. El hechizo se extiende de forma imparable y uno tras otro
asistimos a los números musicales de los personajes más
importantes: todos tienen mucho que sacar de sus corazones.
Buffy canta en el cementerio su soledad,
angustia y tristeza, Xander y Anya cantan de sus temores a que lo
suyo después de todo no sea una buena idea, y se dicen cosas que nunca
se habrían querido decir el uno al otro. Dawn de su soledad
de adolescente que cree que a nadie le importa lo que le ocurra. Spike
canta su amor a Buffy, entre reproches, deseo y angustia de no ser
tratado como él desearía, y su intención de sacar
a Buffy de su vida si ella va a seguir jugando a que sea su esclavo
porque está loco por ella. Giles su sensación de estar de
más, de que Buffy no lo necesita hace tiempo que venía
arrastrando desde la cuarta temporada, y de que se interpone en su
camino. Tara canta su amor por Willow y la certeza inconsciente de que
está literalmente "bajo su hechizo", y al final junto con Giles
pensando en marcharse, canta esa otra certeza más amarga de que
tiene que dejar a quien más quiere.
Posteriormente cuando Buffy en solitario
se marcha a enfrentarse al demonio de la danza, los oímos expresar
mediante las canciones la verdad más cierta de todo esto: que
sea como sea y pase lo que pase no dejarán sola a Buffy frente
al peligro. Uno a uno todos se van sumando a la melodía y acudiendo al
lado de Buffy, que se enfrenta al demonio Sweet en el Bronze.
Pero la
Cazadora tiene que enfrentarse
entonces al peligro más terrible: canta su realidad, cómo
se siente al haber sido expulsada del cielo, la tristeza de que sus
amigos realmente no se preocuparan de donde estaba, no se dieran cuenta
de que es que quería marcharse. deseaba la muerte, como ya le
dijo Spike una vez. A punto de arder en su frenética danza
mortal, es Spike quien la detiene físicamente, y con sus
palabras. La vida no es un regalo, ni una canción, solo es
vida. Debe vivir, su dolor terminará viviendo. Debe vivir
para que al menos uno de los dos esté vivo.
La Cazadora no ha ardido, y ha ganado la
batalla. Nos enteramos con sorpresa de que no es Dawn la invocadora del
demonio, sino Xander. A quien dicho sea de paso nadie le reprocha
jamás las muertes por combustión que ha causado con su
invocación.
Cuando el demonio se marcha derrotado,
(aunque siempre espectacular y lleno de sween ) Spike sale del
Bronze, dejándolos a todos cantando en grupo. Pero Buffy lo
sigue al callejón. Tras unas pocas palabras de reproche del
más que harto Spike, que le abrió su corazón hace ya
mucho tiempo, Buffy avanza hacia él y cantan de nuevo
entre susurros y vemos al fin en la pantalla el beso más
esperado. El primer beso real de Buffy y Spike, apasionado, hambriento,
ansioso, increíble. Y esto es, como en los clásicos
musicales de Hollywood, el THE END.
Por Ehiztari
Una de las cosas que más me
asombra es que el hecho de ser un musical no imposibilita para nada que
la trama avance. Al contrario, es un episodio fundamental en el arco de
la sexta temporada en relación con cualquiera de sus personajes:
es el primer problema serio causado por la cleptomanía de Dawn;
quedan manifiestas la aversión de Xander al matrimonio y la
multitud de cosas que la “adorable parejita” Anya-Xander
nunca se dirán (pero que se las dicen cantando y que más
les valiera afrontarlas ahora que cuando sea demasiado tarde); Willow,
en su coqueteo con la magia, traspasa una frontera especialmente
sensible: engañar a Tara (lo hizo en el capítulo anterior
con el hechizo de olvido) pero, es en éste donde Tara se da
cuenta; Giles comprende que se ha convertido en un obstáculo
para que Buffy avance y toma la dolorosa decisión de apartarse;
Spike tiene las cosas mucho más claras: “Primero la mato y
luego la salvo”. Aunque quizás… “No, primero
la salvaré y luego la mato”. En definitiva, suplicando que
se largue de su cripta para que le deje descansar en paz, pero para
preguntar inmediatamente después: “Entonces, ¿no te
quedas?” Ay, Spike… y todo porque ella no sabe lo que
quiere, cuando él lo tiene muy claro desde hace mucho tiempo.
El tema de la música que hace aflorar los sentimientos hasta
acabar quemando a los personajes en su baile me lleva a interpretar
este capítulo de una forma bivalente: por una parte, mostrarlo
todo a las claras puede ser una fuente de conflictos como les ocurre a
Anya y Xander y el exceso de sentimientos puede llevar a las
personas a quemarse. Pero, por otro lado, la falta de ellos está
acartonando a Buffy que sólo quiere “sentirse viva”.
Aunque haga daño a sus amigos (increíble la cara de
horror de Willow), Buffy debe desprenderse del peso de la
ocultación y declarar la raíz de su dolor. En definitiva,
necesitamos un punto medio. ¿Ese punto medio es Spike? Él
sabe los secretos de Buffy, comprende sus miedos y, sobre todo, no se
engaña sobre sí mismo: Reconoce su amor, admite su
naturaleza de muerte y maldad, pero comprende que hay que seguir
adelante porque en eso tan difícil estriba vivir y, ayudando a
Buffy –el único capaz de intervenir para detener la danza
que la destruye- la invita a vivir “para que uno de los dos siga
vivo”. Conmovedor ahí Spike, con toda su verdad y su
generosidad por delante. La culminación de su trayectoria en
este capítulo y en unos cuantos antes, renegando, insultando,
sabiendo que está condenado, pero que el amor que siente es
más fuerte que su propia voluntad. (“Seré libre si
esa puta muere. Iré a salvarla”)
Por otra parte y aunque en comparación parezca una
tontería, es una gozada el cuidado de los detalles, tan
meditados como impone un musical, (Supongo, que de musicales yo
sé poquito). Por ejemplo, cuando Buffy dice que las cosas
“no pueden penetrar su corazón” en el mismo momento
en que estaca a un vampiro. O la ironía del camión de
bomberos que acompaña a los héroes mientras cantan
“ Caminaré entre el fuego” O cuando Buffy dice
también algo de dejar su intimidad al descubierto, se quita el
abrigo y aparece su jersey rojo. Me encanta que rojo y negro (amor y
muerte) sean los colores de Buffy y Spike en este episodio. Y
fracamente no sabría decir cuál le pertenece a
cuál. Son totalmente intercambiables porque en definitiva esa es
la razón por la que la cazadora y el vampiro se atraen tanto,
tienen la misma naturaleza y los mismos anhelos.
Ahora,
lo que más me ha gustado de todo, sin duda, el beso final.
Romanticota que es una. Y ya iba siendo hora, ¿eh? Menos
mal que nos sacamos la espina a lo grande: beso final de happy end,
música y telón
anterior - siguiente

|