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6X09 Smashed
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| Resumen | |
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Willow ha descubierto la manera de devolver a Amy a su aspecto humano, y consigue traerla de vuelta. No será buena idea porque la chica, no muy recomendable, arrastrará esa misma noche a Willow a cometer toda clase de excesos con la magia. En el Bronze, sin preocuparse en absoluto de las personas se dedican a hacerles trucos y cambios para divertirse. Entretanto Tara lleva a casa a Dawn tras haber pasado la tarde con ella y encontrando todo vacío, se queda junto a la muchacha toda la noche.
Spike sale al paso de Buffy en
un callejón, a la salida de la tienda de magia. Deseoso de mostrarle lo que ha
descubierto, la golpea sin sentir dolor. Luego le dice lo evidente: que ha
vuelto mal. Buffy reacciona muy violentamente y los dos se enzarzan en una pelea
brutal, de golpes y de palabras en un edificio abandonado. Buffy pasa de
los puñetazos a comerse de nuevo a besos a Spike, lo empuja contra el muro, sube
sobre él y le desabrocha los pantalones. Una lucha épica que terminará, de
manera inesperada para ellos, con la consumación de su primera noche de
amor. |
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| Comentario | |
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Bueno, supongo
que podemos hablar de Amy, la rata y de la noche loca de Willow, de guardias
congelados y de la dulce Tara haciendo de niñera de Dawn, pero… no queremos
hablar de eso, ¿verdad? A mí sólo me interesan las escenas de Spike. Incluso las que tiene con el Trío (cuarteto, si sumamos a Boba the Fett) ¡Es de antología la mirada atravesada que dedica a Andrew y Jonathan mientras espera los resultados del análisis de Warren y los dos “frikipringados” entretienen la tensa espera hablándole de series británicas en DVD! No pude evitar comparar con los deliciosos tiempos muertos que tenía el vampiro de charla con Joyce. O con el buen rollito con que luego tolerará a Andrew en la séptima. En fin. En cualquier caso, la crème son las escenas con Buffy. Es decir, la pasión imparable de la pareja rompiendo todas las barreras. Especialmente por parte de Buffy, porque como se ha dicho aquí alguna vez, Spike parecía ya resignado a no ser nunca otra cosa que el compañero de pelea o el saco de los golpes. Por mucho que Spike le recrimine al principio del capítulo que se han besado y que no puede seguir ignorándole, la indiferencia -más o menos fingida- de Buffy, destruye de nuevo todos los anteriores avances. (Avances también relativos, porque sólo había sido el desahogo al “abandono” de Giles.) Pero Spike descubre que puede hacer daño a Buffy y eso cambia radicalmente la situación. Hecho que se presta a todo tipo de lecturas, todas bastante dramáticas y oscuras, me temo: Por una parte, Spike entrevé un resquicio para reubicar su relación sobre unas bases de igualdad (igualdad en la violencia), lo que, aunque no muy alentador, al menos significa un pequeño respiro para el vampiro que reivindica su derecho si no a ser amado, al menos a ser temido y reconocido como una peligrosa criatura de la noche, un asesino. Y por su parte, Buffy reacciona por miedo. Por miedo golpea a Spike en esa pelea sin tregua y por miedo, casi por necesidad de hacerle callar, le besa. Y si le besa para no tener que oírle corroborar su mayor temor (que ella ha vuelto “mal”, que es menos humana), es por pura desesperación, por angustia vital por lo que creo que se lo folla. (Y el crudo término me parece que es el único adecuado en esta situación). En consecuencia, Spike y Buffy se unen como en una explosión telúrica, como dos fuerzas enemigas chocando y arrasando con todo a su paso. El acto de amor se convierte en un acto de violencia y destrucción, en medio de un mundo en caos que se derrumba, en ese edificio en ruinas que cae al ímpetu de su pasión, metáfora no sólo de su amor destructivo sino también de sus vidas devastadas. Terrible y hermoso. Épico. Subrayado por la música grandiosa, la ausencia de palabras, los ruidos amortiguados y los escombros derrumbándose a su alrededor, mientras ellos continúan su abrazo inmisericorde. Mítico, en el sentido primigenio de la palabra, porque –igual soy muy exagerada- pero a mí el amor de Buffy y Spike me recuerda al de esas diosas terribles y omnipotentes y su consorte masculino, opuestos y complementarios.
Me doy cuenta de que he utilizado la palabra
“amor” y no me arrepiento, sea eso lo que sea en su caso. Amor poderoso y
cruel. Duele y destruye. A veces perverso, a veces entregado. Siempre
irrefrenable. Un amor totalmente distinto al que Buffy creyó sentir por
Riley (y no digamos, Parker), o el que unió a Spike a Dru. Y, se quiera
admitir o no, también por completo distinto al de Buffy y Angel. Es
canónico que el de Buffy y Angel es el amor ideal (en su doble sentido),
pero el de Buffy y Spike es mucho más visceral, más irreprimible. A mí me
parece más de verdad. No sé si más fuerte, pero sí más complejo y “real”.
Más de todo: más apasionado, más malvado, más lleno de miseria y de
generosidad… Amo a Spike y a Buffy por amarse así. |
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