Written By: Joss Whedon
Directed By: David Solomon
Original
ion air UPN 24/09/2002
Trailer
Comienza la
séptima temporada con unas inquietantes imágenes de una
muchacha huyendo de sus perseguidores, son una especie de monjes de
túnicas oscuras. la chica intenta eludirlos pero la capturan, y
entonces la matan clavándole un cuchillo.
En Sunnydale,
Buffy está dando lecciones de cómo cazar un vampiro a su
hermana Dawn. La joven hace lo que puede pero obviamente no es la
Cazadora. En la casa Summers todo parece desarrollarse con normalidad,
aunque hay en el ambiente un indefinible aire de tristeza. Xander
parece haberse hecho cargo del muy americano papel de hombre de la
casa, y empiezan las clases en el recién levantado nuevo
instituto de Sunnydale que él está ayudando a construir.
La mayor preocupación de Dawn, como la de cualquier chica fe su
edad, es la de empezar con buen pie con profesores
y compañeros. Pero nada
podía empezar con tranquilidad en la Boca del Infierno, y
enseguida unos extraños fantasmas o muertos vivientes atormentan
a Dawn y otros estudiantes. Han sido invocados con un conjuro y habita
el sótano del instituto. Buffy baja al sótano para ayudar
a su hermana y ahí se encuentra con la sorpresa mayor de la
temporada: Spike ha vuelto.
Por Ehiztari
Me
gusta el principio sorprendente en Estambul, eso sí que es
romper y empezar una temporada “donde” nadie se esperaba. y
en una escena trepidante y angustiosa in medias res y
descontextualizada, para más emoción. La escena en el
cementerio sobre el poder y que el peligro siempre es real, las
“lecciones” a Dawn, demuestaran que este
capítulo tiene detalles cuidados y hay un esfuerzo por reforzar
la trabazón interna de la temporada y del capítulo
porque, por ejemplo, la mención al poder por parte de la falsa
Buffy volverá a cerrar el capítulo. Sigue muy bien con
Willow y Giles en Inglaterra. Por cierto, ojo a la transición:
“Cada uno somos lo que somos, no importa cuánto parezca
que hemos cambiado”- dice Giles. Y a continuación aparece
Xander trajeado como tipo importante. Ese chiste lo agradezco.
También me resulta gracioso las reticencias de Buffy a que Dawn
empiece el curso y su empeño por que expulsen a su hermana del
instituto ya que se ve obligada a dejarla en ese lugar que tan malos
recuerdos le trae y del que tanto desconfía. La
presentación de Dawn al resto de la clase y la irrupción
de Buffy “destrozándole su vida social”
también rebosa humor. Luego aparecen los fantasmas (que no son
fantasmas porque son corpóreos, sino “manifestaciones
espirituales controladas por un talismán”, que digo yo,
que si son espíritus, seguirán sin ser corpóreos,
¿no?) y la cosa al principio no va mal: sustos inesperados,
sorpresas, chicos aterrados en el sótano, Dawn que recurre a las
lecciones de Buffy y a su “arma-regalo”, un teléfono
móvil,… Vuelve a hacerme gracia el comentario de Buffy
cuando pelea con el fantasma que afirma que Dawn le gusta (“De
nuevo, hermana equivocada. Yo soy la que sale con muertos, pero, no te
ofendas, eran mucho más guapos que tú” Oh,
sí, cierto.)
Y a partir de entonces la cosa degenera poco a poco y acaba el
capítulo entre intrascendente y frustrado. Sobre todo, sobre
todo es que es muy torpe la forma de resolverlo: que Spike dé la
clave diciendo lo del talismán, pase (porque a Spike se lo
pasamos todo, pero injustificado, lo es, reconozcámoslo. Spike,
un personaje enloquecido, actuando como un deus ex machina es un
recurso que demuestra muy poco ingenio por parte los guionistas para
dar una salida plausible al enredo). Pero que luego aparezca Xander de
no se sabe dónde para encontrarse el talismán
oportunamente tirado en el suelo del baño (¿y cómo
sabía que estaba ahí? ¿Y por qué no lo vio
Buffy? ¿Y quién lo dejó?...) y desmaterialice de
una tacada a todos los espíritus (espíritus
corpóreos, recordemos) eso yo ya no me lo creo. Bueno, me lo
tendré que creer, claro, pero la verdad es que es flojito,
flojito, flojito. (Vamos lo pongo yo en un fic, y… no lo pongo,
claro, porque me moriría de vergüenza. Por lo menos
adornarlo un poquillo, alguna pista, algún pergamino encontrado,
un plano de la isla del tesoro, alguna conexión con el Primero
que se desvele después… Algo que se sostenga
mínimamente)
Es aún más lamentable la parte final porque es
precisamente entonces cuando aparece Spike y su presencia torturada,
sobrecogedora, contrasta con el tono superficial que ha ido contagiando
al episodio. Son dos realidades tan opuestas que su coexistencia no me
parece bien resuelta: por un lado, Spike, un personaje trágico
encerrado en el mundo oscuro del sótano y sus propias
alucinaciones; por otro, Buffy, Dawn y los demás chicos
del luminoso instituto, joviales y despreocupados tras vencer el
peligro del “monstruo de la semana”. No me parecen dos
aspectos bien fundidos, pero no hay que decir, supongo, que la
interpretación de James Marsters pone los pelos de punta. Un
capítulo, por tanto, no muy brillante, (los arranques de
temporada suelen flojear), pero que tiene un remate magnífico en
la escena de Spike en cuclillas asediado por todos los Big Bad que han
pasado por la serie en orden inverso y cada uno con su personalidad:
misógino Warren, ególatra Glory, fríamente preciso
Adam, irónico y divertidísímo como siempre el
Alcalde, sinuosa y enigmática Drusilla (Este era el sitio de
Angelus, en realidad), amenazador el Maestro y… finalmente la
propia Buffy, el mayor enemigo para la cordura de Spike, retomando la
lección sobre el poder.
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