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7X22 Chosen |
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| Resumen | |
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Buffy decide atacar al Primero a la mañana siguiente, y esta vez nadie se lo discute. Tiene un par de armas en la manga que esperan que decidan la batalla. La ultima noche antes de la batalla, Buffy baja al sótano de Spike. El está mirando el medallón. Se levanta, ella da un paso para acercarse, y tenemos el famoso fundido a negro que significa que por fin hacen el amor de nuevo,. O quizás por primera vez.
La mañana llega, y con ella la guerra definitiva. Willow hace un
conjuro por el cual el poder de la cazadora, el de Buffy, será activado en todas
las demás por medio del hacha mágica. Mientras todos se sitúan en la boca del
infierno para atacar a los ubervamps, el hechizo funciona y todas las chicas
adquieren la potencia y poderes de Buffy. Pero ni siquiera eso bastaría para
acabar con las hordas ingentes de monstruos que suben desde le boca del
infierno: .hace falta otra arma más, definitiva. El medallón que porta Spike
comienza a brillar y e emitir una fuerte luz que acaba con los vampiros en
cuanto los toca.
Del final, además de que Anya no se ha salvado, sólo importa una
escena. Buffy mirando el cráter donde antes estuvo Sunnydale, mientras el
cartelito de bienvenida (como el que Spike por dos veces tumbó con su llegada)
cae en el foso. Y a la pregunta de Giles de quién ha hecho esto, Buffy con una
sonrisa de orgullo responde "Spike". La última palabra de Buffy en la
serie. |
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| Comentario | |
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Cuando lo vi por primera vez me decepcionó, igual que la séptima en términos globales, pero es que esta vez... me ha parecido casi peor. No me sorprende (claro, eso no es gran culpa, después de los spoilers y habiéndolo visto ya varias ocasiones), pero es que tampoco me parece brillante, ni grandioso... ni casi interesante. Cuando para finalizar otras temporadas se hicieron capítulos con magníficos guiones (la tercera), o dobles (la segunda) o con espectaculares sorpresas (la quinta o la sexta)... el final de la última temporada, el final final, me parece más bien corrientito, tirando a flojillo. Está claro que iba a haber batalla y muchos enemigos que batir, pero... de BTVS esperamos más que acción y peleas coreografiadas, ¿no? En realidad, demuestra que el agotamiento creativo que venía durando toda la temporada no se solucionó en el último episodio y bueno....Además de lo mediocre, está lo directamente cabreante. Y de eso hay un montón. Para empezar el ránking de lo que me repatea, Angel. No él, pobrecito, sino lo improcedente de su llegada para entregar el medallón, segundo motivo de cabreo, por cierto. Recurso barato, injustificado y deus ex machina donde los haya, que, además, luego tampoco tendrá una función decisiva en el desenlace, porque Buffy contaba ya con la guadaña y la magia para vencer y Spike, ay, podía morir heroicamente de mil formas en la batalla si tan empeñados estaban en acabar con él. Angel, narrativamente, está de sobra y resulta claro hasta el sonrojo que aparece por alguna cláusula del contrato que exigía crossovers. Llega para no hacer nada, pues por dos veces es Buffy quien mata a Caleb. Entrega el medallón de cuya procedencia no dice ni mu, pero cuyas características domina como si viniera con “manual de uso” incluido. Tiene una actitud estúpida (de doce años dice Buffy y tiene razón), incongruente con el peso que ha adquirido el personaje en este momento vital. La escena vodevilesca a que da lugar con Spike espiándoles no tiene continuidad luego y ni si quiera se explora la sugerencia de que el Primero manipularía en su favor los celos del vampiro rubio. Por cierto, tampoco se sostiene que Spike vea cómo Caleb vapulea a Buffy y se quede escondido sin intervenir, por mucho que no quiera delatarse ante Angel. Creo que Angel sólo me gusta en el momento en que pone esa cara cuando pregunta si tiene que seguir con la metáfora de las galletitas. Ahí se gana mi solidaridad (aunque esta vez la conversación repostera no me ha parecido tan patética como en ocasiones anteriores, quizás por la fuerte competencia con otros motivos sonrojantes). Y su despedida sugiriendo que esperará a que Buffy esté lista para “ser comida” (No lo he dicho yo. Ha sido ella) no es que sea un guiño bangel, es que a los guionistas se les ve el plumero como a los malos tahúres se les ven las cartas marcadas. Que no me importaría quizás tanto si no fuera porque quieren hacerle perder la partida a nuestro Spike, que a estas alturas, es el único y justo ganador. En fin, que difícilmente se pueden juntar más disparates en el breve paso de Angel por el final de su serie madre. Y luego continúan los dislates. Se acumulan los hechos injustificados, los diálogos estúpidos, algunos tan inconvenientes que rozan la obscenidad. Ese Xander rubricando su gloriosa carrera en las últimas temporadas con el delicado epitafio para la mujer que en algún momento lo amó (“Mi chica siempre haciendo tonterías!”) Y el pobre Andrew, mucho más digno, que tiene que hacer como que sonríe. Las potenciales, que no sólo sobreviven sino que lanzan su encendida loa a los centros comerciales ¡Podían haber tenido un detalle y palmar todas! Hasta Wood se debe de creer gracioso cuando dice “¡Sorpresa!” a una Faith conmovida que iba a cerrarle los ojos. (Pero yo aún tengo la esperanza de que Faith lo deje antes de llegar a Cleveland. Si durante años los hombres le han sido seres de usar y tirar que le duraban sólo lo imprescindible, no es momento de que cambie de costumbres precisamente con el Director.) Hasta el supuesto homenaje de los scoobies pata negra y Giles cerrando el círculo con la referencia al primer capítulo (“La tierra está condenada”) me parece vacuo y forzado en una conversación intrascendente fuera de lugar. La gran baza del capítulo, compartir el poder femenino, reconozco que es original, pero a mí me deja fría. Simplemente, no me lo creo. Conceptualmente, me revienta ese tufillo a añoranza de un matriarcado edénico restaurado tras la dominación fálica. Aparte de que en el maniqueo reparto de papeles que supone, no comparto para nada que las mujeres seamos “las buenas”. En resumen, que me parece muy ingenuo, si no malvado pensar que las chicas van a mejorar el papel histórico de los hombres. Eso de “mujeres del mundo, uníos y no habrá bicho que se os resista” me hace soltar la carcajada. Y narrativamente hablando, es otra chapuza porque... ¿cómo lo hacen? ¿cómo se materializa esa genial idea de Buffy? Pues... es otro recurso que se sacan de la manga y con el que nos encandilan sin más explicación que el socorrido arte de birli birloque. ¡La magia de Willow es tan socorrida para estas ocasiones!
Sintiéndolo mucho, un capítulo mediocre para una temporada mediocre. Una pena.
Me da mucha pena que una serie que me ha arrebatado el corazón acabe así. Todo
ello sin contar con que se muere Spike. (Porque su regreso en la quinta de
Angel... no es lo mismo). Y que se cargan también a Anya. (Por cierto, su muerte
no es que sea triste y poco reconocida. Es que está mal rodada, planificada y/o
montada, y por eso queda totalmente desdibujada). Que ésa es otra, el balance de
supervivientes y sacrificados parecería el reparto de la lotería, si no fuera
por la puritana “casualidad” de que se salvan los humanos buenos y todos los
demonios ex asesinos son convenientemente eliminados, sin redención que valga.
Como si en el nuevo orden feliz instaurado no haya ya sitio para
ellos. |
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