|
Como en el capítulo anterior, asistimos impotentes a la
persecución y asesinato de otra muchacha, esta vez en Alemania. Buffy también lo
ha visto, en sus sueños, de los que despierta angustiada. La joven, ya muerda,
ha susurrado las ominosas palabras desde debajo de ti te devora, sumiendo
a Buffy en la inquietud.
Anya ha vuelto a trabajar como demonio de la venganza, y ha
convertido en gusano gigante al novio de una muchacha, Éste la persigue ahora al
parecer con peores intenciones que cuando era humano. Buffy, Xander y Dawn (todo
lo que queda de los scoobies) se prestan a ayudarla, y cuando están hablando con
ella en casa de Buffy aparece Spike. La sorpresa de Xander y Dawn es monumental,
pues Buffy no les había dicho que lo estaba viendo. Spike se ha vestido más
decentemente, y lleva de nuevo su pelo rubio platino. Tras aguantar
impertinencias de Xander, habla a solas con Buffy y le dice que él también está
notando que algo grande se avecina, algo tan malo que les hace parecer a todos
pequeñas piezas de puzzle. Se ofrece a ayudar, a que ella lo use como quiera
(qué triste la ironía de escuchar esto) y Buffy sale con él a investigar.
También tiene que escuchar las palabras repugnantes y vengativas de Dawn, sin
ningún derecho a hablarle así. Mientras están juntos Buffy recuerda fugazmente
lo que ocurrió la última vez que lo vio. Spike está tan dolido por ello que no
se cree con derecho ni a pedir perdón. Sí le dice que es cierto que ha cambiado,
pero que como ya no son amigos no le dirá por qué. ¡Bien por Spike! Un poquito
de autoestima, aunque sigue teniendo muy poca.
Encuentran a Anya haciendo de las suyas en el Bronze, y mientras
intentan conseguir que deshaga el hechizo, la demonio se da cuenta de que Spike
tiene alma de nuevo. El para impedir que hable provoca una pelea, y Buffy
interviene. Spike finge ser como el que era antes, en la cuarta temporada,
provocándola y luchando don ella, pero Buffy lo deja ahí porque tiene que salir
a proteger a la chica Nancy del demonio gusano.
Es Spike el que atraviesa al gusano con un hierro, con tan mala
fortuna que en ese instante se convierte en humano, El dolor del chip de Spike
le ataca ferozmente, y empieza a desvariar susurrando cosas ininteligibles,
entre ellas la frase por debajo de ti te devora. Huye hacia el cementerio, y
Buffy lo sigue.
Lo encuentra
en el interior de una capilla oscura, susurrando que nada de lo que hace sirve,
que el disfraz no sirve. Deja caer a un lado el jersey y asistimos a la mejor
escena de Spike EVER sin ninguna duda. Un monólogo impresionante donde un Spike
dolorido y deshecho por el alma, por todo lo que ha sido, por cómo lo maltrató
ella, porque ha regresado y Buffy no lo acepta, porque no puede conseguir lo que
buscaba, el perdón y el amor de Buffy, le revela al final que ahora tiene un
alma.
|
|
por Ehiztari
OOOOOhhhhhh
Acudo al onomatopéyico
babeante porque no conozco otro idioma para hablar de este capitulo y
especialmente de su final. Ves el final de Beneath you y ¿qué otra cosa puedes
decir aparte de ooooohhhhh?
Es uno de esos episodios que en conjunto no está mal: historia de monstruo y
venganza, entronque con el arco argumental que está empezando a desarrollarse de
momento diseminando pistas inconexas, detallitos, situaciones y réplicas con
chispa (Dawn, Xander y Anya, Nancy, la chica del capítulo preguntando alucinada
si hay alguien que no se haya acostado con alguien y Xander y Spike rehuyéndose
incómodos la mirada. Y antes tiene la escena de la chica berlinesa y la del
paseo del perrito y la terrorífica aparición del gusano que avanza bajo tierra.
Y la pelea de todos contra todos en el bar cuando Anya, tan espontánea e
inoportuna como siempre detecta algo extraño en Spike y éste tiene que acabar
acallándola de forma violenta y Buffy se mete y él acaba diciéndole esas cosas
tan ofensivas y probablemente estúpidas si no fuera porque Spike necesita
quitarse el dolor recibiendo golpes y… y poco antes ha sido la escena de los dos
tocándose apenas al pasarse la linterna y Spike, tan aparentemente frío y
racional, diciendo eso de “No tengo palabras para “lo siento” ni para
“perdóname”. Sólo puedo decir que he cambiado” y Buffy que, incapaz aún de
alcanzar la trascendencia de esa revelación se mantiene distante. “Si has
cambiado, no sé en qué te has convertido” y eso justo antes de que Spike
recupere su viejo sarcasmo y reivindique el derecho a guardarse para sí sus
secretos.
Y todo es confuso, como una danza extraña al compás de una música
inaudible. El capítulo me parece que se desarrolla tal como lo debe de percibir
Buffy: una realidad hecha de silencios, indicios incomprensibles, retazos
parciales de algo oculto que se le escapa y sentimientos que ya no entiende.
Buffy se encuentra con demasiados misterios que intenta desentrañar: sus
pesadillas sobre las muchachas que van a seguir muriendo, la enigmática frase
“from beneath you, it devours”, las pistas que conducen a la venganza de Anya,
el estado mental de Spike, y sobre todo su actitud, más sorprendente aún cuando
ofrece ayuda que cuando lo encontró desquiciado en el sótano del instituto. Todo
parece un rompecabezas de difícil acomodo en la lógica real, pero lo más
doloroso, sorprendente e inquietante es, sin duda, Spike.
Spike,
destaca entre tanto caos incongruente hasta que de pronto explota ante ella en
todo su dolor en esa escena final sin parangón posible. ¿Qué se puede decir de
ella? A mí también me faltan las palabras. Sólo añadir que antes hay también
momentos que me ponen los pelos de punta. Todo el capítulo es un crescendo
impresionante del tema Spike que va abriéndose camino en el conjunto de la
historia hasta estallar en ese final estremecedor. Antes, con todo, insisto,
hemos asistido a su locura acechando las ratas del sótano, a su frialdad
presentándose en la casa Summers para ofrecer ayuda ante la inminencia del
peligro que presiente, a la pelea física contra Anya y, además verbal contra
Buffy en el bar, al ataque involuntario contra el novio-gusano justo en el
momento en que Anya revertía el hechizo y se convertía de nuevo en humano. Y a
partir de ahí… el delirio, la incongruencia, el dolor, las lágrimas, los
reproches, la sumisión, la necesidad de amor, descanso,… Dije antes que era la
más maravillosa interpretación de la historia de la tele. ¿Creéis que exagero?
Yo no recuerdo ninguna tan impresionante. Spike desborda en emociones,
fragilidad, apasionamiento, dolor… y ante eso sólo cabe la mirada atónita de
Buffy (Sarah M. Gellar también muy bien) que, como el espectador, asiste
sobrecogida a la desnudez espiritual de Spike.
Me callo porque las
palabras me resultan insuficientes, pero antes de acabar, sólo quiero llamar la
atención sobre cómo interpreta James Marsters esta escena (y las del capítulo
anterior). Hay algo diferente en él, algo por completo inhabitual en una serie
de televisión. Es, por supuesto, su intensidad, su forma de trascender los
límites de la pantalla. Yo creo que es, porque además de un grandísimo actor,
es un actor de teatro. Prescinde de la cámara e interpreta con la voz, con el
cuerpo, con sus ausencias de cuadro, volviéndose de espaldas a la cámara,
hurtándole el rostro… No tengo ni idea de arte dramático, pero me parece
tremendamente original y efectivo. Si a la técnica, se le añade tanta
sensibilidad y pasión, el resultado es sobrecogedor.
|