
Lo que debía haber sido
el colofón brillante de una serie mítica, acabó
convertido en una casa atestada de potenciales, una trama que no acaba
de arrancar, unos scoobies desaparecidos y no precisamente en combate,
unas cuantas incoherencias y un puñado de escenas memorables.
Qué curioso, todas esas escenas tienen un mismo protagonista:
Spike. La última temporada de la serie es la culminación del spuffy. Un Spike con alma, que ha regresado de la locura y la renuncia, se convierte no sólo en el gran y único apoyo de Buffy, sino en el héroe definitivo en el desenlace y el dueño del corazón de la Cazadora. Buffy reprimió durante toda la temporada las palabras de amor que quemaban en sus labios y brillaban en sus ojos cada vez que le miraba. Siempre pensó que podría decírselo "mañana". Y lo hizo en la batalla final. Ehiztari |
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