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Angel y Darla aparecen juntos en la serie por primera vez en la primera
temporada, una relación apenas esbozada que termina
rápidamente cuando él la mata. Posiblemente arrepentidos
de su idiotez y de haberse perdido la oportunidad de profundizar en un
personaje y un pairing apasionante, a lo largo de la serie
reencontramos a Darla, en compañía de Angelus o de Angel,
en muchas ocasiones. Retazos de un pasado junto de destrucción,
pasión y gloria que discurren ante nuestros ojos,
fascinándonos por completo.
Favorita del Maestro, reina entre los vampiros, Darla lo deja todo para
correr por el mundo junto a su semental Angelus, un vampiro cruel y
sádico sin duda hecho a su propia medida. Es ella quien lo
elige, encaprichada de su virilidad y juvenil energía de
vividor juerguista, y ella quien promete enseñarle el
mundo en Galway, Irlanda, en 1753 y lo convierte en vampiro.
Juntos desde entonces, pese a traiciones, abandonos momentáneos
y toda suerte de infidelidades que nos podemos imaginar, la pareja
asola Europa en un viaje sangriento y hedonista por todo el mundo
conocido. Los vemos compartir sus placeres, su pasiones pervertidas,
matar y asesinar (impresionante el asesinato de la familia del
capitán Holtz) protegerse y ayudarse, seguir juntos pese a todo.
Angelus en el papel de jefe del clan, Darla en el papel de una reina de
la época: dirigiendo desde detrás de su hombre.
Es la misma Darla la que comete el error de llevarle Angelus una
muchacha como regalo para sus perversiones privadas. No es la primera
vez que la vemos hacer esto, pero en esta ocasión la chica
resulta ser hija de un clan de gitanos poseedor de la magia de la
venganza: por su brutal asesinato la anciana bruja del clan maldice a
Angelus devolviéndole el alma.
Darla y Angelus permanecen juntos hasta el momento en que él
recibe la maldición de su alma, en 1898. Darla no acepta vivir
con ese extraño Angel lloriqueante que lleva una apestosa alma
dentro. Cruel y despiadada si es necesario, superviviente por encima de
todo como quizás ya lo fue en vida, ella lo echa violentamente
de su lado. La vemos luego intentar desesperadamente, mientras masacra
el campamento gitano, que le devuelvan a su hombre. Pero no es posible
y se queda sola con un incontrolable Spike y una Drusilla a la que
difícilmente aguanta.
Angel intenta volver con ellos en China, durante la rebelión de los Boxer en 1900, como vemos en Fool for Love y Darla.
Mata seres humanos para alimentarse y que darla vea que sigue siendo un
vampiro, aunque sean asesinos o criminales. Pero no puede
engañarla. Ella sabe que no es el mismo, su crueldad
sádica y su perversión han desaparecido, o se encuentran
a raya sepultadas bajo su alma. Darla finalmente le pide que cometa un
crimen execrable matando a un bebé, y Angel con lágrimas
en los ojos coge la niño y huye de su lado.
Angel mismo le dice a Darla en la segunda temporada de ATS que no la
amaba, que no podía querer sin alma. Pero está muy claro
que a su manera vividora, descreída, independiente, Darla
sí lo amaba a él. Cuando regresa de la mano de Wolfram y
Hart a su lado en Angel vemos claramente esto. Y Angelus no amaba a
Darla, pero es muy posible que Angel sí la quiera. Enferma de
muerte, con sífilis terminal, tal como estaba en las colonias de
virginia cuando el maestro la salvó, Angel se somete a unas
terribles pruebas místicas para poder conseguirle una nueva
oportunidad y una nueva vida. Pero ella ya la está viviendo, de
nuevo humana, aunque sea enferma y por poco tiempo, y no puede hacerse
nada. 
Wolfram y Hart sí lo hacen, convirtiéndola contra su
voluntad y la de Angel de nuevo en vampiro por medio de Drusilla.
Desesperado, Angel cae en las sombras y como Dark Angel termina por
intentar matarlas a las dos prendiéndoles fuego en unas de las
escenas más aterradoras de toda la serie Angel. Darla y Drusilla
sobreviven por la rápida actuación de la primera, y
finalmente un desesperado Dark Angel acude a ver a Darla, la golpea y
se acuesta con ella en la escena más apasionada que hemos visto
nunca del vampiro moreno. De este encuentro reciben la vida que Angel
había ganado en las pruebas, pero no para Darla, sino en forma
de un hijo de ambos, Connor.
Con alma o sin ella, contaminada por la de su hijo o no, Darla ante la
inminente muerte del bebé que no puede nacer en su cuerpo de
vampiro, hace lo único que a una madre le cabe hacer:
sacrificarse ella. En un callejón, bajo la lluvia, al lado de
Angel, se da muerte clavándose una estaca. De ella no queda
más que polvo, y el niño echado en el suelo.
Y este es el final que nadie imaginaba para esta pareja de vampiros
asesinos que se quisieron, a su modo desapegado y cruel. Una historia
impresionante, rica, llena de pasión, amor, rabia, celos y
dolor, y ese extraño amor que Darla sentía por Angelus.
Más de doscientos años juntos, varias vidas, un recorrido
impresionante desde que todo empezó en un callejón, hasta
que termina en otro. Sin duda uno de los pairings más
apasionantes de las dos series.
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